ENTREVISTA AL GENERAL FRANCISCO USON
¿ QUIEN ES EL GENERAL FRANCISCO USÓN ?
Egresó en 1977 de la Academia Militar, donde alcanzó la jerarquía de Alférez Mayor y de donde egresó con honores ocupando el puesto No.1 de 10 egresados . Ha realizado además cursos superiores de Combinado de Inteligencia Estratégica, Básico y Superior de Estado Mayor y un curso de Altos Estudios de Defensa. Realizó posgrados en universidades de Estados Unidos. Tiene una Maestría en Investigación de Operaciones de Ciencia y Defensa y Planeamiento Logístico en la Universidad George Washington, una Maestría en Estrategia de Recursos Nacionales en The National Defense University y es egresado del IX Programa de Gerencia Financiera del IESA
Durante los primeros años del gobierno de Chávez se desempeñó como director de Planificación del Ministerio de la Defensa (1996-1988). Director de Informática del Ejército (2000). Jefe de la Oficina Central de Presupuesto (2000-2002). Director General Sectorial de Planificación y Presupuesto del Ministerio de la Defensa 2002 y Ministro de Finanzas (2002). Sólo cinco días duró el juicio militar que condenó al general Francisco Usón a cinco años de cárcel. Públicamente rechazó la promesa de Chávez de darle la libertad y goza desde el pasado 24 de diciembre del beneficio procesal para terminar de cumplir la condena bajo libertad condicional.Para obtener dicho beneficio tuvo que recurrir al expdiete del amparo constitucional.
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Entrevista
Edgar López
El Nacional
"Chávez prefiere hablar en el exterior que atender a los venezolanos"
La firma de sus cartas en los últimos tres años va acompañada de un epíteto: preso político y de conciencia. El general retirado y ex ministro de Finanzas augura un 2008 convulsionado por el deterioro de la economía y la debilitación de la figura presidencial. No tiene previsto aliarse con ningún sector de oposición, pero sí asumir las responsabilidades que la sociedad le encomiende
Después de haber permanecido más de tres años preso por manifestarse en contra del Gobierno del presidente Hugo Chávez, el general retirado del Ejército Francisco Usón insiste en criticar al régimen. Desde su residencia comparte sus reflexiones maduradas en los calabozos de Ramo Verde. Parece estar consciente de que cualquier cosa que diga podría ser utilizada (de nuevo) en su contra y, sin embargo, corre el riesgo de presagiar un futuro apocalíptico como requisito inevitable para lograr el saneamiento institucional del país. Sólo se exime de hablar sobre el caso por el cual fue juzgado y porque se lo impuso el tribunal. Su gran inquietud sigue siendo lo que ocurra o deje de ocurrir en el seno de la Fuerza Armada Nacional.
–¿Hay malestar en los cuarteles por las ejecutorias del Gobierno de Chávez? Si es así ¿cómo se administra?
–A través de un largo proceso los militares de las últimas generaciones fuimos democratizados. Nos convencimos de las ventajas del sistema de libertades, especialmente del sufragio para garantizar la alternatividad en el poder. En general, si hay un malestar con el Gobierno de turno, los militares esperan que el electorado decida y descartan la salida de fuerza. El problema surge cuando Chávez insiste en que los militares voten. El militar que considere que Chávez no satisface sus expectativas como Presidente debe obedecerle pues es su comandante en jefe; pero, en todo caso, hay una pérdida de majestad.
–¿Por qué esa FAN democratizada no se ha opuesto, por ejemplo, a la imposición del saludo "Patria, socialismo o muerte"?
–Yo tengo la esperanza de que los militares institucionalistas levanten la voz. No para dar un golpe de Estado, pero sí para fijar posición.
–¿Quiénes y dónde están esos militares institucionalistas?
–Sé de algunos de ellos, pero no cuántos son. El 2 de diciembre se evidenció que militares institucionales exigieron a Chávez respetar los resultados del referéndum constitucional. Pero, por otro lado, lamento que algunos compañeros hayan caído en una suerte de marasmo y que los principios y valores de la institución armada sean vulnerados con el "Patria, socialismo o muerte".
–¿Qué hace falta para que esos militares institucionalistas se manifiesten?
–La FAN debe hacer cumplir estrictamente la Constitución.
Si se desconoce la carta magna deben oponerse.
–El Gobierno no parece dispuesto a negociar con la oposición. ¿Cómo vislumbra usted el panorama político del país a corto plazo?
–Todo indica que va a haber conflicto, porque el 2 de diciembre la mayoría de la sociedad venezolana le dijo a Chávez "yo no me calo tu proyecto".
–¿Cómo se pudiera administrar ese conflicto para evitar males peores?
–Creo que no hay forma de administrar ese conflicto. Creo conocer la manera de actuar de Hugo Chávez porque lo conozco desde hace mucho tiempo y trabajé con él. Yo y todos los venezolanos podemos darnos cuenta de que Hugo Chávez no va a cambiar y la salida será violenta. Yo estaba en el Salón Ayacucho del Palacio de Miraflores en la madrugada del 14 de abril de 2002 cuando Chávez regresó de La Orchila. Después de que él agarró el crucifijo, se arrodilló, le pidió perdón a los venezolanos y prometió que iba a rectificar, yo me le acerqué y le pregunté: "¿Hugo habrás aprendido la lección?". Quince días después, la mesa de negociación y acuerdos que presidió José Vicente Rangel había colapsado.
En ese momento yo dije: "Tú no tienes remedio, tú no vas a cambiar".
–¿Cómo evitar un derramamiento de sangre?
–En mi opinión, muertos va a haber. La pregunta es cuántos.
–¿Cuán cerca o lejos está ese momento?
–Poco después de El Caracazo, por instrucciones del presidente Carlos Andrés Pérez, yo integré un equipo multidisciplinario con el objetivo de predecir los estallidos sociales. Le explicamos a Pérez que eso era imposible y que sólo podíamos crear un sistema de alertas tempranas. Descubrimos que la sociedad venezolana, sobre todo la que habita en las grandes ciudades, tiene un biorritmo, que hay meses del año en que está más predispuesta a la violencia.
–¿Qué fundamento tiene esa afirmación?
–La medición de una variable multidimensional denominada tensión social. La reacción ante una molestia, por más doméstica que pareciera ser (la escasez de alimentos básicos o la regaladora de dinero a otros países) es más inminente en algunas épocas del año; por lo general, después o entre los períodos de asueto. Por ejemplo, después de la segunda semana de enero, la tensión social aumenta. No es casualidad que El Caracazo se haya originado un 27 de febrero, que las asonadas golpistas de 1992 hayan ocurrido un 4 de febrero y un 27 de noviembre, que el golpe contra Chávez haya sido un 11 de abril.
–¿Tal conclusión pudiera ser un exceso de determinismo, del mismo modo que afirmar que el venezolano es flojo por naturaleza?
–Un mes antes del 4 de febrero de 1992, teníamos las mediciones de la tensión social correspondientes a noviembre de 1991, y los indicadores eran tan altos que le sugerimos al ministro de la Defensa, Fernando Ochoa Antich, que hiciera las mismas encuestas que hicimos en la calle dentro de los cuarteles.
–¿El Gobierno sigue utilizando ese sistema de alertas tempranas?
–No, eso inexplicablemente se dejó de hacer. Pero, en todo caso, analicemos los aspectos más visibles del panorama para el año entrante: 1) una economía en franca decadencia (sistema de finanzas públicas desastroso, dilapidación de los recursos del Estado a través de mecanismos extrapresupuestarios como las misiones, una Pdvsa que cada vez produce menos); 2) el debilitamiento de la imagen presidencial por el mayoritario rechazo al principal instrumento de su proyecto socialista; 3) el auge de la criminalidad; 4) el desempleo, y 5) ineficiente o ausente prestación de servicios públicos esenciales.
–Ante el panorama que usted describe, ¿qué debería hacer la oposición?
–Obligar a Chávez a gobernar, a que trabaje. Chávez es su propia oposición, pues su gobierno no funciona. El Presidente prefiere estar hablando en el exterior que atendiendo y resolviendo los problemas de los venezolanos.
–Si, como usted afirma, Chávez no es capaz de cambiar, ¿qué sentido tendría que la oposición lo inste a gobernar?
–Yo lo insto a gobernar para que fracase. Hay que ponerlo en tela de juicio y desenmascararlo.
–¿Cómo se insertará Francisco Usón en la lucha por la defensa de la democracia?
–Como un ciudadano más.
Yo creo en la fuerza del ciudadano; de aquel que no espera a que otro haga lo que le corresponde.
–¿La influencia de la sociedad podría estar mermada por la genuflexión de todos los órganos del Poder Público ante el Ejecutivo?
–La sociedad tiene que reconocer el poder que tiene. En ese momento Venezuela será un país de paz y prosperidad.
–A propósito del referéndum constitucional surgieron liderazgos como los del ex ministro de la Defensa Raúl Baduel. ¿Cómo los califica? –Yo no quiero seguir hablando sobre Baduel. Por lo demás, no creo en líderes mesiánicos, sino en liderazgos inspiradores como, por ejemplo, los estudiantes que han hecho que la sociedad asuma grandes retos. Aunque es notable el liderazgo de muchos de estos jóvenes, la fuerza de los dirigentes estudiantiles no está en ellos mismos, sino en el movimiento del cual forman parte.
–¿Usted podría ser un líder inspirador, por ejemplo, en procura de la libertad de todos los presos políticos?
–Eso no lo puedo decir yo. Sin embargo, pongo a la orden mi experiencia en la proyección internacional de mi caso.
–¿Con qué sectores de la oposición haría alianzas?
–Con ninguno, aunque estoy dispuesto a asumir la proyección de mi pensamiento. Si son aceptados por la sociedad y ésta requiere de mí alguna acción, asumiré la responsabilidad. Pero apenas llevo tres días fuera de la cárcel.