Yo he ido unas cuantas veces a Nicaragua y conozco bastantes lugares de la costa del Pacífico y del interior. En la Costa Atlántica nunca he estado.
Nicaragua tiene dos climas claramente diferenciados: la época seca o “verano”, que va de noviembre a abril, y la época lluviosa o “invierno”, que empieza en mayo. Pero los inviernos de Nicaragua son bastante más calurosos que sus veranos, debido a la humedad reinante; viajarías, pues, en su clima más caliente y en la época lluviosa, con lo cual podrás apreciar todo el abanico de tonalidades verdes que ha adquirido el (Nicaragua es un país con una vegetación generosa) y asistirás al espectáculo de esos diluvios torrenciales que hay en el trópico y que para nada se exageran en las películas. Cuando empieza a llover, es una cortina de agua la que cae del cielo. Llévate también repelente para los mosquitos y productos para ahuyentarlos por las noches, que en invierno andan sueltos.
En verano, en cambio, aunque el calor es también intenso, se resiste mejor porque el clima es seco. Hay que tener en cuenta que en cualquier época del año, la temperatura baja considerablemente por las noches, no como en nuestros veranos, que se mantiene alta. Te hablo de las regiones costeras. En algunas zonas del interior y de la montaña, la temperatura puede mantenerse la mayor parte del tiempo por debajo de los veinte grados. En Jinotega, una de las ciudades más frescas del país, abundan los bosques de pinos y ciertos tipos de vegetación comunes por nuestros lares, como los helechos, los manzanos e incluso la uva, aunque es demasiado ácida para hacer vino y además allá no hay tradición. Cuando fui, tuve en algún momento la sensación de estar en lugares conocidos de España. Si viajas a Jinotega, llévate prendas de manga larga.
Más cosas prácticas: el cambio de divisa. Por un dólar te darán acualmente 18 córdobas y unos pocos céntimos. La inflación es fuerte y la economía muy inestable.
Algunas curiosidades: es común regatear en los mercados y en servicios como el taxi, aunque, más que regatear en este caso, lo que suele hacer el cliente y lo que se aconseja que haga para evitar sorpresas, es pactar previamente el precio de la carrera. Es habitual que los taxistas, mientras tengan sitio en su auto, vayan recogiendo clientes si los encuentran de camino y van a un destino cercano.
Nicaragua es un país muy bello si uno viaja con la mentalidad de disfrutar de sus paisajes autóctonos. Si se desea descansar en un complejo turístico, quizá sea mejor buscar otro destino, porque el país no está demasiado explotado para el turismo.
Considero de visita obligada la ciudad de Granada y Las Isletas. Granada es una ciudad típicamente colonial situada junto a un lago que lleva el mismo nombre. Por un módico precio, existe un servicio de excursiones por el lago y sus isletas habitadas, a bordo de unas pequeñas embarcaciones capitaneadas por barqueros. Una de las veces que fui me encontré con uno al que le gustaba bastante hablar, que se entretuvo explicándome la vida y milagros de los habitantes de cada isleta por la que pasábamos. Las más grandes tienen cada una su casa, por lo general una sola. Muchos de los que viven ahí son altos empresarios, sólo hay que ver sus viviendas. Algunas son verdaderas mansiones.
Más sitios bonitos para que tomes nota: la playa de Montelimar, San Juan del Sur, la isla de Ometepe... Montelimar está bastante enfocado al turismo, pero si te gustan los lugares más recónditos y agrestes, te recomiendo las playas cercanas a León (la ciudad más importante al noroeste del país), como Las Peñitas, Salinas Grandes o Poneloya. Esta última está a 8-10 km de León y se llega a ella siguiendo una carreterita por la que apenas pasan dos vehículos juntos, aunque el tráfico es muy escaso y hay sitio para apartarse. Pero el camino solo ya vale la pena, y no digamos la playa. Es muy bonita para ir sobre todo por las tardes, porque el sol se pone en el mar, pero hay que tener cuidado porque las corrientes son fuertes y la marea sube con una rapidez asombrosa. Una vez que me adentré más de la cuenta me sorprendió una corriente que no me dejaba acercarme a la costa. Llegué exhausta y no sé muy bien cómo. No sé si será igual en las demás playas, pero por si acaso siempre aconsejo prudencia con esas playas del Pacífico que sólo tienen de pacífico el nombre.
Si viajas a León, te recomiendo que hagas un alto en el camino en Nagarote (uno de los pueblos que se encuentran entre Managua y León) y pruebes sus deliciosos quesillos. Son típicos, algo así como un “denominación de origen” nicaragüense. Dicen que en ningún lugar los hacen tan ricos como allí, por mi parte doy fe de que están deliciosos.
Otros lugares que vale la pena conocer: la Selva Negra, en Matagalpa; el volcán Masaya, a 35-40 km de Managua (se puede visitar casi hasta el borde del cráter); el mercado de artesanía de Masaya; la laguna de Apoyo, a 6 km de Masaya... La laguna es preciosa; para que te hagas una idea, te dejo una imagen que he encontrado en Internet:
http://static.flickr.com/60/229679218_4b35380bbb.jpg.
La Selva Negra debe su nombre a los primeros pobladores alemanes que llegaron a Nicaragua. Lo eligieron por su parecido con su Selva Negra. En este enlace tienes algunas fotos y un poco de la historia de este bello, boscoso e insólito lugar rodeado de montañas:
http://www.manfut.org/museos/selvanegra.html. Es un sitio ideal para pasar el día si se logra encontrar sitio en el único restaurante que hay o que había hace tres años, que es cuando fui por última vez, un restaurante con vistas donde se come bastante bien por un precio más que ajustado para el bolsillo del europeo medio. A nosotros nos tocó esperar más de media hora.
En Nicaragua, los alimentos son baratos. En general, las cosas son muy asequibles para nosotros siempre que no se trate de productos de importación. Para que te hagas una idea, una libra de lomo de vacuno de la mejor calidad te puede costar en el mercado unos 40 córdobas, algo más o algo menos dependiendo del comerciante que te lo venda y de la cara de guiri que te vea. No llega a 5 euros el kilo, y el pescado está aún más barato.
No te puedo recomendar hoteles porque siempre que he ido me he alojado en domicilios particulares.
Su gente es en general acogedora y presta a ayudar. Aunque me imagino que de todo hay, como en botica, mi experiencia social ha sido siempre buena. Conozco otros países de Centroamérica, y Nicaragua me parece uno de los más seguros en lo que respecta a delincuencia. También lo es Costa Rica.
Por supuesto que no todo es de color de rosa en un país con unos problemas económicos y sociales tan graves como Nicaragua, pero yo le he tomado mucho cariño. Me he encariñado tanto con su vegetación, su geografía, su flora, su fauna, sus gentes y el medio en general, que el tráfico caótico y la suciedad que hay en las calles me parecen males menores. Me gusta visitarlo de vez en cuando porque sé que cada vez que lo haga descubriré cosas nuevas e interesantes.