Hace tiempo un juez pretendía retirarle la custodia a una madre sordomuda; le diera un cachete a su hijo, y por un accidente, éste fue a dar con la nariz sobre el lavabo del baño.
El caso de estos días nos conduce a una familia de Orense, al que otro juez también pretendía retirarles la custodia de su hijo de 11 años, por…. Pesar 70 Kg.
La lógica nos dice que este niño debe ser sometido a una dieta apropiada y a una actividad idónea que conduzca al logro de un peso ideal para un pequeño de su edad. Partiendo de este hecho, otra lógica, no menos natural e idónea para la salud mental y psicológica del menor es que todo este proceso se desarrolle dentro del entorno familiar. La única explicación que justificaría este alejamiento, sería que los padres no hiciesen nada por la salud de su hijo; control de lo que come, cantidad, y frecuencia, así como no someter al niño a exámenes médicos. ¿Fue este el caso? Solo espero que la razón y el sentido común conviertan a este niño en un chico sano y feliz.
Ahora digo yo. Existieron casos de adolescentes que le levantaron la voz al profesor, le faltaron al respeto, y les agredieron. La dirección del centro llama a capítulo a los padres, y estos, en vez de reprender y disciplinar a su vástago, la emprenden con el profesorado con igual o peor violencia. Pues bien, “Ahí sí que existe un buen motivo para la retirada de custodia”. Tanto si el padre es temperamental, como si carece de personalidad y teme a su hijo, o simplemente no sepa cómo controlarle, en cualquier caso, no está en condiciones de educarle y reconducirle a una convivencia civilizada y de respeto.
En algunos programas de tv salen casos, que claman al cielo por el absurdo de las leyes o de la inoperancia de la justicia. Por ejemplo. Tengo un piso cerrado, alguien se mete dentro y lo absurdo es que tenga que pasar una serie de penalidades para echar a los ocupas. Cuando la lógica es que presente mi título de propiedad, y los ocupas no tengan contrato de alquiler. “Policía y a la calle”. Un individuo que insulta, amenaza y tenga atemorizado a todo un vecindario; Recogida de firmas, constatación policial, y a disposición judicial. Síndrome de Diógenes, un grave problema de insalubridad. Absurdo también la falta de rapidez en una resolución que eche al enfermo, le someta a tratamiento y saneen el piso a conciencia… Es la falta de rapidez y eficacia la que crispa la mente del más pintado, ¿pero qué pasa?
Tiene más pena un capón en la cabeza o un niño obeso que un padre que agrede al profesor de su hijo, al que anteriormente el “angelito” ¿le había bajado los pantalones o le había chuleado delante de toda la clase? O recuerden el caso del niño vasco que se suicido por no poder soportar el acoso constante de algunos compañeros. Algo que no sucedería si la ley actuase con rapidez y contundencia.