¿Por qué persisten las diferencias entre las sociedades Europeas?

Sin duda el proyecto Europeo ha demostrado logros inmensos en materia de social. Tanto el desarrollo de grupos de investigación como la colaboración entre políticos y académicos han dado lugar a propuestas y políticas similares en lo que a modelos de seguridad social y estado de bienestar respecta. Esto se ve no sólo en los gastos públicos y el abarque de las políticas sociales de algunos miembros de la UE, sino también en los niveles de expectativa popular que estos han creado. Sin embargo, los varios modelos de seguridad social de los estados miembros de la UE se asimilan tanto como se pueden mezclar el agua y el aceite en un frasco de vidrio.

Uno podría explicar estas diferencias fácilmente empezando por narrar el desarrollo histórico y cultural que hacen a la identidad nacional e institucional de cada país miembro. Sí, es verdad, pero las diferencias históricas y culturales no explican por sí solas el porqué de las grandes diferencias en base a sus políticas sociales, sus sistemas de producción, de educación, de formación profesional, etc. ¿Por qué persisten estas diferencias después de todos los esfuerzos y logros de la UE en los últimos 50 años de su historia? Muchas de estas diferencias sociales persisten, por un parte, debido a la paradoja estructural del proyecto de la UE. En efecto, el proyecto falla en que muchos de los esfuerzos para la integración son apostados en base a pilares y atributos nacionales, dificultando de esta manera su integración no sólo a nivel nacional sino también a nivel regional. Por otro lado, la visión de una política social común a través de un órgano supranacional como la UE no ha sido capaz de lograr un cambio sustancial en la naturaleza de las instituciones nacionales, mucho menos la obtención de un verdadero y efectivo traslado de sus funciones al nivel comunitario. De hecho, aún estamos muy lejos de lograrlo. La coordinación de una política social comunitaria permanece estancada debido al marco institucional europeo. Es decir, la ausencia de una base constitucional coherente sumada a la naturaleza intergubernamental de la UE para las decisiones que pesan, no solamente aplazan su proceso de integración sino que también marcan con un tono de ambigüedad toda política y acuerdo social logrado hasta entonces.

Pero la respuesta a la pregunta parece todavía mucho más simple. La política social es uno de los mayores y más importantes baluartes de una nación en lo que hace a su independencia y capacidad tanto administrativa como fiscal, sin mencionar su identidad. La escasa solidaridad en términos sustanciales entre los países europeos y el peso de la cultura y la tradición detrás del marco institucional de cada nación llevan a que los modelos sociales se mantengan intactos.

Juan Manuel Moreno, Brighton (Reino Unido)