¿Qué piensan al otro lado de la frontera?
Caracas aún no ha dicho cómo obtuvo el informe del DAS.
Caracas aún no ha dicho cómo obtuvo el informe del DAS.
Caracas aún no ha dicho cómo obtuvo el informe del DAS.
* Se calienta clima de 'guerra fría' entre Colombia y Venezuela
La relación colombo-venezolana es evaluada en Venezuela con una mezcla de impresión y cansancio, tanto por la atrocidad del asesinato de 9 ciudadanos colombianos en el estado Táchira como por las acusaciones de espionaje formuladas por el ministro Tarek El Aissami contra el DAS.
Aunque en general los venezolanos no dudan que existe un desbordamiento del conflicto colombiano hacia su territorio, analistas y medios de comunicación también reflejan el enorme descontento que existe ante la imposibilidad de las autoridades de contener y luchar contra los grupos irregulares colombianos que se sienten con cada vez más intensidad.
"Más allá de las declaraciones políticas del Gobierno o la oposición, lo ocurrido con los colombianos asesinados demuestra que en el país operan grupos armados colombianos, y con una impunidad impresionante", destaca el analista Manuel Malaver.
"Todo ocurrió en las barbas de las autoridades militares venezolanas, en una de las regiones que se supone más vigilada por el Estado".
Oficialmente, el gobierno del presidente Chávez formuló su compromiso de investigar lo ocurrido. Pero en el chavismo, la matriz de opinión es clara al acusar del hecho a la supuesta penetración del paramilitarismo colombiano en Venezuela, con la clara anuencia del gobernador tachirense, el opositor César Pérez Vivas.
"Pérez está creando unas mesas de seguridad y le da facultades a empresas privadas y extralimitan la situación de inseguridad (...) en Táchira con el apoyo de grupos 'paras', que hasta han sido hallados repartiendo panfletos donde hablan de limpieza social", señaló la diputada Iris Varela a la prensa.
El también diputado y presidente de la Comisión de Política Exterior, Roy Daza, incluso se aventura a asegurar que el asesinato de los colombianos sería una maniobra paramilitar "que cae como anillo al dedo al gobierno de Colombia, que intenta justificar la presencia de militares de E.U. muy cerca a Venezuela".
¿Quién espía a quién?
Pero, ante algunos programas de radio, muchos venezolanos tomaron las acusaciones contra el DAS como una forma de cubrir el asesinato en el Táchira. Sin embargo, reconocen que es la primera vez que la administración Chávez hace señalamientos concretos de quienes supuestamente le amenazan.
La opinión más especializada de Rocío San Miguel, experta en seguridad y ex miembro del Consejo Nacional de Fronteras, es advertir "lo interesante de la procedencia de los documentos que muestra el ministro el Aissami; son internos de una institución colombiana que, a mi entender, no precisan evidencia de tiempo, modo y lugar sobre hechos relevantes de espionaje. El ministro confunde labores de inteligencia y contrainteligencia con espionaje, y todos los países del mundo realizan inteligencia, pero no necesariamente espionaje".
Tanto San Miguel como Malaver destacan que esas acusaciones tienen un impacto más político que jurídico.
El periodista añade que es un capítulo más de la retaliación venezolana contra la firma del acuerdo militar entre Estados Unidos y Colombia.
Por eso, para San Miguel es posible que Caracas intente, de esta manera, enrarecer más las relaciones diplomáticas para responder negativamente ante eventuales solicitudes de captura o la extradición de irregulares en territorio venezolano.
VALENTINA LARES MARTIZ
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
CARACAS
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Se calienta clima de 'guerra fría' entre Colombia y Venezuela
Ex miembro de Inteligencia fue hallado ilegalmente en Colombia y otro más andaba tras golpista Pedro Carmona. Además, Rafael García, ex jefe de informática del DAS, tiene falsa identidad venezolana.
Dos incómodos episodios están a punto de distanciar aún más las ya maltrechas relaciones entre Colombia y Venezuela.
El DAS acaba de deportar a Jesús Lugo Mendoza, coronel (r.) del Ejército de Venezuela, experto en Inteligencia y agregado de Defensa en la embajada en Bogotá entre el 2004 y el 2007, quien no podrá volver a pisar Colombia en 4 años.
Y EL TIEMPO conoció la falsa identidad del ex jefe de informática del DAS, Rafael García, quien ahora figura con cédula y pasaporte venezolanos, a nombre de José Antonio Sánchez Hernández.
También hay evidencia de su periplo por Venezuela y Uruguay, ofreciendo información contra el Gobierno colombiano, apoyado por personas cercanas al narcoparamilitar Miguel Ángel Mejía y a una ONG en pro de la liberación de secuestrados en manos de las Farc, en una especie de complot. (Vea: La falsa identidad venezolana )
El caso Lugo
Pero el tema que tiene más incómoda a Caracas es el de Lugo a quien agencias extranjeras ubican entre las cabezas de la Inteligencia de Hugo Chávez.
El militar (r.) fue encontrado, el 30 de marzo pasado, burlando el régimen migratorio colombiano: decía asesorar a Andiplásticos Ltda. en la exportación de vasitos de icopor, pero el dueño de la empresa -Néstor Quiroz- terminó por admitir que continuaba al servicio de la embajada.
El asunto llevó a Gustavo Márquez, embajador venezolano en Bogotá, a visitar al DAS para abogar por Lugo; lo reenganchó rápidamente en la embajada y, desde hace semanas, se ha abstenido de tocar el tema con EL TIEMPO.
Tampoco ha querido hablar de la supuesta instrucción que le dio a sus cónsules, el 12 de junio pasado, en el sentido de buscar información de Inteligencia y contrainteligencia en Colombia; ni de qué hacían tres (y no solo uno) de sus hombres en la 'Marcha antichavista' de septiembre (Vea "Incómodos movimientos".)
El gobierno colombiano está seguro de que el dossier que Bogotá viene recogiendo hace meses en torno a estas sospechosas actividades -que incluyen seguimientos al golpista Pedro Carmona, refugiado en Colombia-, precipitó las acusaciones de Caracas de que Bogotá los espía, preciso en la semana en que se firmó el acuerdo de colaboración con E.U. para el uso de bases militares en Colombia.
De otra forma no se explican cómo Venezuela mantiene hace 37 días incomunicado a Julio Tocora, agente del DAS que habría sido engañado para ir un fin de semana a Venezuela; y cómo acusan a dos colombianos, con antecedentes, de ser espías oficiales.
Pero Caracas cuenta la historia de otra forma y dice tener "pruebas irrefutables" de una "gran operación de espionaje" de Bogota contra el eje Venezuela-Ecuador-Cuba, financiada ni más ni menos que por la CIA. Y la filtración de documentos del DAS le ayudan a sostener sin problema la hipótesis.
En este escenario de espías y espiados, la masacre de nueve colombianos a manos de un grupo armado sin identificar -descubierta el pasado fin de semana en el fronterizo estado Táchira-, terminó por enrarecer el ambiente.
En medio de la incertidumbre, la Fiscalía de Colombia reclama más ayuda de Venezuela para aclarar los hechos, en los que (se especula) estarían involucrados desde la guerrilla hasta 'paras' o mafia. Pero Venezuela se limita a decir que el asesinato múltiple pasó porque son "víctimas del conflicto colombiano" (ver: Chururú no sale del miedo tras la masacre de colombianos).
Los infiltrados
Lo único claro, por el momento en este turbio escenario, es que grupos de lado y lado de la frontera están alimentando las diferencias a punta de filtraciones y de declaraciones incendiarias.
Por ejemplo, en el informe del DAS que tiene Caracas -y que desde hace semanas había sido ofrecido a medios colombianos-, dos funcionarios indagados disciplinariamente por presuntas filtraciones terminaron dando detalles de las actividades de los grupos Falcon y Fénix, apoyado por agencias externas.
En el documento -desmenuzado el jueves por el ministro del Interior Venezolano Tareck El Aissami, en plena Asamblea Nacional y en directo por TeleSur-, se dice que el DAS tenía un operativo encaminado a reclutar fuentes y a identificar agentes consulares, para monitorear sedes diplomáticas.
En una rápida salida, el director del DAS, Felipe Muñoz, que había guardado prudente silencio, se declaró extrañado de que Caracas tuviera el documento y aclaró que la labor de esos grupos era de contrainteligencia sobre actividades de otros gobiernos, "pero en territorio colombiano".
Y para prevenir coletazos en Ecuador, la Cancillería colombiana alcanzó a alertar a Quito sobre los alcances del documento. Pero pareciera que no fue suficiente. El presidente Rafael Correa advirtió que de comprobarse el espionaje no se normalizarían las relaciones. Y Caracas calificó de "cínica e hipócrita" la respuesta del DAS.
En Venezuela, no descartan que este episodio de espías esté sirviendo para ocultar la gravedad de lo que ocurre en la frontera e incluso aceptan abrir la discusión de que se está confundiendo la Inteligencia que hacen todos los países -como lo declaró el el embajador de E.U., William Brownfield-, con el espionaje.
Pero ante el espectáculo mediático y el riesgo real, lo único que aconsejan expertos es que los funcionarios de lado y lado se callen; y que los presidentes se sienten a hablar a expensas de un tercero. Y es urgente.
Gobiernos, a dialogar
- 'No a diplomacia de micrófono'
El ex canciller Augusto Ramírez Ocampo asegura que las relaciones entre Colombia y Venezuela nunca habían estado en un nivel tan bajo.
Por eso se atreve a proponer: "En primer lugar, disciplinar al país para que la vocería en el campo internacional sea exclusiva del Canciller y no haya voces de otras instancias que puedan ocasionar ruidos innecesarios; segundo, prohibir el micrófono y volver a los cauces de la diplomacia, y en tercer lugar, sentarnos a conversar. Mientras eso no ocurra, serán peores las posiciones contrapuestas, agravadas por la firma del acuerdo con E.U.".
'Hay que buscar a Brasil'
"Definitivamente, hay que volver a la diplomacia directa entre ambos países", afirma la ex canciller María Emma Mejía. Y agrega: "Es difícil, pero hay que dejar al Presidente de la República y a la Cancillería hacer su trabajo, siendo muy cuidadosos desde otros ministerios y desde otras entidades del Gobierno. Creo que debemos forjar un contacto directo entre los presidentes y, como siempre, acudir a los buenos oficios de un tercero, que podría ser el presidente Lula, de Brasil, o alguien que pueda ayudar a resolver estos temas, como la OEA u otro organismo internacional".
'Es una cortina de humo'
"No puede haber buenas relaciones con un país con un régimen político y económico distinto al de Colombia", asegura el analista militar Miguel Posada Samper, refiriéndose a las recientes acusaciones del Gobierno venezolano sobre espionaje del DAS.
"El Gobierno colombiano -agrega el analista- se ha tragado los insultos de Hugo Chávez sin reaccionar; el presidente venezolano necesita crear problemas para mantener su imagen de gran líder, distraer a su gente y por eso busca o provoca los incidentes con Colombia".
UNIDAD INVESTIGATIVA
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Falsa identidad venezolana tiene el ex jefe de informática del DAS, Rafael García
Rafael García, ex jefe de informática del DAS.
La primera pista la dio el jueves la revista Cambio. Y este domingo, el intercambio de información entre autoridades de al menos tres países terminó por confirmarlo todo.
* Se calienta clima de 'guerra fría' entre Colombia y Venezuela
Porque hasta ahora era un simple rumor que el ex jefe de informática del DAS, Rafael García, había contactado a funcionarios del Gobierno de Hugo Chávez y a un par de agentes de Estados Unidos para ofrecerles información y testimonios en contra del Gobierno colombiano, del presidente Álvaro Uribe, de su círculo más cercano y de funcionarios y ex funcionarios del DAS.
García estuvo de visita en el vecino país a mediados del año; también llevó la promesa de tentadores testimonios e, incluso, indican documentos, salió con un interesante paquete de 'beneficios'.
Además, se supo que su periplo está siendo apoyado por al menos dos personas ya identificadas: una de ellas, muy cercana al narcoparamilitar extraditado Miguel Ángel Mejía Múnera; y la otra, miembro de una reputada organización que trabaja en pro de la liberación de secuestrados en poder de las Farc.
La primera evidencia de esta historia es una cédula venezolana que aparece expedida el 2 de septiembre.
En ella está la foto y la presunta huella de García, pero el documento fue expedido a nombre de José Antonio Sánchez Hernández; venezolano de 49 años y soltero.
Al documento -en cuya cara aparece el nombre de Dante Rivas, jefe del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería de la República Bolivariana de Venezuela- lo acompaña un pasaporte, también venezolano, expedido por esa misma fecha y que tiene en una de sus hojas una entrada a España, por el aeropuerto de Barajas, el pasado 2 de octubre.
¿Quiénes y para qué suministraron estos documentos?
La oferta de García
Por el momento, un monitoreo de registros migratorios extranjeros también da cuenta de un desplazamiento a nombre de García desde Caracas a Montevideo (Uruguay).
"Jueves 18 de junio, vuelo Taca 035, escala en Lima y llegada a Montevideo el viernes 19 de julio", dice.
"A su llegada se le recomendó contactar a un miembro del Partido Comunista", asegura un investigador.
García busca refugio en ese país alegando que en Colombia, donde tiene abierto un proceso por tentativa de extorsión agravada, es un perseguido político.
Antes de ese viaje, una agencia extranjera confirmó que Rafael García se acercó a E.U. y ofreció testificar en contra del presidente Uribe, de un miembro de su familia y de uniformados colombianos.
El ex jefe de informática del DAS agregó que tenía información clave sobre supuestas actividades de narcotráfico del ex director de ese organismo, Jorge Noguera (llamado a juicio por homicidio agravado de sindicalistas, académicos y políticos) y de sus asesores Giancarlo Auque de Silvestri y Jimmy Nassar.
Incluso, dijo tener pruebas de monitoreos colombianos a militares gringos apostados en Bogotá, lo que creía que iba a ser un dato explosivo.
Pero cuando E.U. le hizo saber que no le interesaba esa información y que requería datos sobre mafia, rompió la comunicación y perdió el interés de que lo reubicaran en Centroamérica. Sin embargo, alcanzó a enviar una carta sobre su presunto conocimiento del asesinato de sindicalistas de una multinacional.
Extrañas coincidencias
Al parecer, la persona que le sirvió de intermediaria con E.U. es una vieja conocida de agencias gringas que también tuvo contactos con el narcoparamilitar Miguel Ángel Mejía, 'el Mellizo'.
Por eso, llamó la atención el hecho de que esta semana 'el Mellizo' tocara en su testimonio ante Justicia y Paz (en audiencia transmitida desde E.U.) algunos temas que García también tenía previsto en su agenda de testimonios.
EL TIEMPO localizó a la ex abogada de 'el Mellizo', Nury López, quien ahora apodera a la esposa de Rafael García en un proceso por enriquecimiento ilícito, para preguntarle sobre el tema. Pero López negó conocer de algún contacto entre el narco y García.
No obstante, admitió que Miguel Ángel Mejía y Rafael García se conocieron en el pabellón de alta seguridad de la cárcel La Picota en donde también estaba recluido Diego Murillo, 'don Berna'.
Por ahora, autoridades internacionales están buscando a un hombre con presunta nacionalidad venezolana, la cara de García y el nombre de un tal José Antonio Sánchez Hernández.