Corrupción
Las detenciones de los últimos días en Barcelona por casos de corrupción política hace que sean ya la mayoría de partidos los que tengan o han tenido en sus filas presuntos delincuentes. Esto no debiera hacernos pensar que todos los políticos son iguales, porque no es así y no es por ahí por donde se debe analizar el problema, ya que ninguna organización es inmune a que alguno de sus miembros acabe corrompiéndose. El análisis válido es qué partido desvía la atención alegando animadversión del juez, complot político-policial u otras estrategias evasivas y qué partidos empiezan por advertir a sus militantes implicados que serán expulsados del partido en el supuesto de que sean imputados. No caigamos en el simplismo de pensar que todos los políticos son iguales y decidamos nuestro voto teniendo en cuenta qué partidos son más intransigentes con la corrupción. No permitamos que se cree el caldo de cultivo para que aparezca un salva patrias como en Marbella o Italia y acabe dando el golpe de gracia a nuestra democracia. Quisiera proponer también una última reflexión: ¿qué han podido hacer los implicados en la trama Gürtel, Palma Arena o Santa Coloma que no hayan podido hacer los responsables del Palau de la Música? Unos detenidos y otros en libertad. Si la interpretación de las normas procesales permiten tomas de decisión tan dispar ¿puede alguien decirme dónde colocar la línea que separa la discrecionalidad de la arbitrariedad?
José Obreo Durán, L'Hospitalet