Donación

Un 10 de enero de hace 7 años, me regalaste la vida. Aquel día, te fragmentaste dentro de otras personas, sin importarte ninguno de los prejuicios con los que vivimos a diario, sin saber de nuestras nacionalidades, de nuestras religiones, de nuestro color de piel, de nuestro peso, ni de la edad, ni si éramos hombres o mujeres. Estuviste por encima de todo eso, simplemente te regalaste a cada uno de nosotros.

Desde aquel día en que tu cuerpo desapareció físicamente, no has dejado de existir, despiertas con cada rayo de luz que me hace vivir un nuevo día, en cada rincón nuevo del mundo que he conocido porque me has dado fuerza para llegar hasta el, en cada canción que me hace sentir, en cada día que me has regalado al lado de la gente que quiero, en cada cosa nueva que aprendo. Entre todas mis cosas, estas tú.

Sigues existiendo cada día en el mundo, porque aunque físicamente has desaparecido, lo sigues llenando todo de Amor, del Amor tan grande que me regalaste al donarme un riñón.

Ojalá que a cada una de las personas que viven sin fuerzas, enganchadas a una máquina de diálisis, les llegara alguien como tú. Ojalá que todas las personas que necesitan un trasplante de órganos, recibieran el suyo, para ello, sólo hace falta más gente que sepa amar como tú.

Sonia Díaz, Madrid