Impotencia de un usuario inocente ante Telefónica
Julio de 2008, acepto una oferta muy interesante de Telefónica y me instalan un teléfono fijo. A pesar que únicamente lo utilizaba para conectarme a Internet (tarifa plana) y llamaba únicamente a tres teléfonos de la província de Barcelona, las facturas nunca se ajustaban al precio convenido, siempre ascendían un poco más. Nada grave, de momento. En Diciembre de 2008 empiezo a escuchar conversaciones ajenas cada vez que descuelgo el auricular. Denuncio el incidente y Telefónica me asegura que ya está solucionada la avería. Enero de 2009, me llega una factura de más de 300 €. (250% superior a la última facturación). Descubro sorprendida que me han cargado un montón de llamadas a móviles y fijos de Palma de Mallorca (???) y un sinfín de llamadas a telefónos de pago en intervalos increiblemente cortos (muchas de ellas en la franja horaria en la cual yo estoy trabajando a 20 Km de mi domicilio. Ante el pánico que en sucesivas facturas lleguen a cargarme una suma aún más inaccesible para mi bolsillo de mileurista (vivo sola y pago religiosamente una hipoteca cada mes) decido devolver el recibo, denunciar la estafa y me doy de baja del servicio para evitar un nuevo fraude. Conseguir un número de Fax para darme de baja fue toda una odisea ya que me pasaban de un contestador automático a otro. Finalmente, a través de un foro de Internet conseguí el número de Fax. Viendo que pasaban los días y mi teléfono seguía conectado, opté por desenchufar yo misma el aparato y enviar un Burofax con acuse de recibo de contenido con fecha 27/01/09. Pues bien, Telefónica a través del bufete de Abogados Medina-Cuadros se dedica a llamarme constantemente y a mandarme cartas -sin ni siquiera fecharlas- en tono amenazador reclamándome además del recibo incorrecto de Diciembre, los de Enero, Febrero Marzo y Abril (Por qué han tardado 4 meses en darme de baja? ¿Por què, además, me reclaman un recargo por baja improcendente? Eso sí, tras la primera denuncia han reconocido un "pequeño error" de 78 € (para mí una fortuna). Ése es la única incidencia reconocida por Telefónica que prefiere seguir pagando la minuta de un abogado antes que investigar al delincuente que se ha aprovechado de mi línea estafándome a mí y a su compañía, mientras que yo ya debo constar en una infame lista de morosos además de no poder disfrutar de un servicio público como es él teléfono.
Alexandra Miras, Hostalets de Balenyà