La triste historia del viejo Mahmood
Desde que tengo noción de la existencia del conflicto saharaui , imaginaba al hombre polisario un hombre duro como el desierto, curtido en las crueldades del clima del Sáhara, en la adversidad de la precariedad. Más tarde, pude constatar esta idea , cuando conocí la vida de los refugiados saharauis y comprobé la entereza y la integridad de este pueblo. Es esta una historia tierna, puede ser, pero , sobre todo, una historia triste. Al protagonista de la misma lo voy a llamar de forma aleatoria Mahmood para respetar su intimidad . Se trata de un hombre de unos cincuenta y cinco años, pero el tiempo y las inclemencias del mismo surcaron su piel y nublaron sus oscuros ojos, dándole aspecto de todo un abuelo.Llegó en el mes de junio, como monitor de viaje de los pequeños saharauis, y pasó el verano en nuestro pueblo. Su primera toma de contacto con España fue algo traumática para él , ya que viajó en un coche manejado por una chica,algo que le causaba pavor. Sus conversaciones , aunque alegres, eran muy nostálgicas: siempre recordaba a su familia, su vida en El Aiún,la esencia del desierto,... Recuerdo la primera mañana que despertó en la casa de acogida y abrió el balcón : ¡¡¡ Cuánto tiempo sin ver el mar!!!, exclamó el viejo Mahmood cual un párvulo . Los primeros días, Mahmood tuvo un comportamiento que podría encajarse dentro de los parámetros de la normalidad, pero al cabo de la semana empezaron las complicaciones: Mahmood empezó a tener una conducta extraña, gritaba, tenía alucinaciones, no identificaba los ambientes ni las personas,... El viejo Mahmood , en su semilocura, hablaba constantemente de la guerra, de cómo llegaron los marroquíes avasallando la ciudad de El Aiún, de las víctimas, de la huída, del NAPALM de la huída, de los campamentos, de los primeros años de los campamentos, de los familiares que quedaron en la cárcel a cielo abierto que hoy es El Aiún, balbuceaba suras coránicas en medio de su retahíla,, buscaba a los representantes de los Derechos Humanos para pedirles explicaciones sobre la situación de su pueblo,... Atónita ,observaba cómo aquel hombre, seguro que otrora un hombre fuerte y valiente, se había convertido en un ser endeble, arrugado, de mirada y cordura perdidas, un ser vulnerable y, sobre todo, un ser vulnerado , al igual que su pueblo. Os escribo estas líneas porque hoy, mientras los políticos de nuestro país se enzarzan día tras día en luchas infames, un pueblo entero sigue esperando volver a su tierra después de treinta y cuatro años. Ya les toca.
Rocío Ruiz Romero, Casares (Málaga)