Contraste futbolístico

Mas que llover, le diluvian las críticas a Maradona,a pesar de haber conseguido la clasificación de la albiceleste para el mundial de fútbol a celebrar en Sudáfrica el próximo año, debido a sus desafortunadas declaraciones.
Cualquier comparación de la labor que viene ejerciendo hoy día como seleccionador de fútbol argentino, con la que desarrolló aquel brillante y talentoso malabarista del balón -hasta el punto que fue considerado unánimemente mejor futbolista del planeta- es mera coincidencia.
Y es que sucede que, acabado recién el duro partido frente a los uruguayos allá en Montevideo -a los que no sin sufrimiento y angustia lograron vencer por uno a cero en el último minuto- no tuvo otra feliz ocurrencia que destapar la caja de los truenos ante la prensa mundial allí reunida, con una actitud desafiante y retadora, lanzándoles una amplia batería de brabuconadas, insultos y groserías.
Su legión de incondicionales que no le faltan, tiempo les faltó para señalar -indudablemente para quitar leña al asunto- que fueron tanto la tensión como los nervios acumulados los que hicieron que se le cruzaran los cables al Pelusa, originándole una pésima jugada.
Pero el hecho cierto es que su estilo absolutamente reprobable así como su calamitosa actuación, resultaron lo menos adecuado para recuperar su ya deteriorada imagen de los últimos tiempos, a la vez que lo más para enterrar su mito.
Mientras y, recordando el refrán que reza aquéllo de que nunca llueve a gusto de todos, seguimos a este lado del Atlántico -confiemos que por mucho tiempo más- vibrando de gozo y alegría los aficionados al balompié, con el ejemplar juego desplegado por nuestra roja.

Miguel Sánchez, Zaragoza