La selección argentina
Después del encuentro que clasificó a la selección de futbol argentina para ir al mundial, y luego de la conferencia de prensa dada por su técnico Diego Maradona, se desató un vendaval de críticas y juicios condenatorios contra este director técnico, por las groseras expresiones con que contestó a los periodistas que le hacían preguntas referidas al partido y al futuro de la selección. Diego Maradona fue un jugador de futbol de primera magnitud, que brilló en las canchas de equipos de varios países del mundo y en la selección de Argentina; carece de cultura, de educación académica, es apenas alfabeto, los argentinos lo endiosaron por el mérito que le confirió su extraordinaria habilidad para conducir un balón de futbol, burlando los esfuerzos que otros jugadores hacían para quitárselo. Los argentinos se sentían identificados con Maradona y esa habilidad, como sucede en otras partes del mundo con los deportistas que se destacan a nivel mundial. A Maradona se lo proclamó Dios, por sobre otras figuras de la ciencia, la literatura, el arte, como Favaloro, Borges, Quinquela , Milstein y algún otro premio Nobel, que en este momento se escapa a mi memoria, de los que -con mayor razón- los argentinos podrían sentirse más satisfechos de haber compartido nacionalidad.
Resulta preocupante ver como se mira el drama que aqueja el funcionamiento de los equipos de futbol y a sus ejecutantes, como un mal superior a los de decenas de miles de familias con hambre, de niños que no reciben educación y que como no tienen la habilidad o la oportunidad para destacarse en un deporte espectáculo, terminarán engrosando la lista de delincuentes y criminales de todos los días, con lo que sufrirán ellos, sus familias y las de los muertos, además –claro- de quienes pierden sus bienes, su integridad física o la vida. Algunos de los que hoy se quejan de la grosera actitud de Maradona, forman parte de la cohorte que lo llevó al endiosamiento y ahora se ofenden por su intolerancia y mala educación; aunque es criticable su actitud, no se lo puede comparar con Verón; este no nació en la indigencia y tuvo otras oportunidades de educación. Mayor responsabilidad le corresponde en todo este problema, al director de la Federación Argentina de Futbol, que lo eligió sin ver que carecía de la experiencia indispensable para el cargo. Argentinos: Argentina será realmente grande cuando sea capaz de erradicar la miseria, el hambre, cuando sepa elegir gobernantes que no la estafen y respeten la democracia, que no hagan de ella una parodia. Tiene todos los recursos al alcance de la mano, solo debe utilizarlos…
Jorge Rodríguez Ozores, Internet