CITA(samuel23 @ 18/10/2009 - 19:34)

Como siempre tiene usted ideas acertadas y criticas inteligentes pero navega serpenteando para no colisionar con algunos prejuicios y dogmas asumidos.
Me da la impresión que ha hablado solo del liberalismo como ideología política.
Sus criticas a la democracia son acertadas pero, a mi entender solo en algún aspecto. Un sistema político no puede ser jamás liberal porque seria la negación de sí mismo. Sería un sistema suicida. Un sistema político siempre es dictatorial. Lo que diferencia a la democracia de otros sistemas es que se trata de una dictadura pactada con fecha de caducidad en cada etapa y con apoyo de la mayoría, es decir una dictadura no impuesta. Si una democracia acepta todo lo que se vote, puede aceptar a Hitler o similares que la destruirían.
Por otra parte, su definición de liberalismo, lleva el timón fijo a 90 grados del librepensamiento. Por desgracia el lenguaje coloquial, como el de la filosofía se forma al azar con parcheos e inserciones sin una estratificación adecuada que elimine los conceptos absurdos. De esta manera si digo que el liberalismo es la negación y carencia de dogmas, se puede decir que esa negación es también un dogma, con lo que su propia definición es contradictoria o paradójica. El álgebra evita esas paradojas colocando los conceptos en diversos estratos que no colisionen. Por ejemplo, cuando Russell demuestra que el concepto de conjunto de todos los conjuntos es contradictorio, a la colección de todos los conjuntos no se la considera conjunto sino clase. De esta manera no colisiona con sus elementos formando un absurdo.
Pues si hacemos lo mismo con los dogmas y decimos que la aceptación de dogmas o su negación no es un dogma sino un metadogma, entonces ya no hay colisión. Ya se puede definir el liberalismo como la negación de dogmas. ¿Y cómo es posible tal cosa? No dando valor de verdad absoluta a ninguna doctrina. En otras palabras, la verdad no está en nuestras manos, sino en el horizonte. El metadogma que aceptamos es que todas las verdades son provisionales y el pensamiento consiste en ir eliminado errores para que cada vez la provisionalidad sea menos patente y el en límite de ese proceso de eliminación de errores tengamos la verdad pura.
La definición que da usted hace del liberalismo un sinónimo del individualismo. Creo que es un error inclinar la balanza en uno u otro extremo. El individualismo es lo más adecuado para llevarse la cuchara a la boca; pero cuando hay que levantar un saco de cien kilos de arroz es mejor hacerlo colaborando varios.
La iniciativa privada suele ser más eficaz cuando hay ganancias; pero no en el caso contrario. Por ejemplo, en una aldea de 500 habitantes, donde instalar un colegio no es negocio, no suele haber colegios privados, y mucho menos de carácter religioso, pero si que suele haber colegios públicos carentes de rentabilidad.
En cierto modo el dejar que el mercado se auto-regule es algo que se predica cuando hay ganancias por parte de los poderosos, pero estos piden la ayuda del estado cuando hay crisis.
El comerciante que vende y gana dinero está seguro que el dinero que gana es solo suyo; pero cuando una inundación le destruye sus existencias, acude al estado a que le ayude para evitar tener que gastar lo ganado anteriormente.
En el mundo actual, el pensar que existe el individuo es una simplificación infantil. Yo soy la información que tengo en mi cerebro. Si en esa información está incluida la habilidad para programar ordenadores, o para fabricar antibióticos, soy también obra de J, Von Neumann, de Turing, de Fleming, y todos los que han creado esas disciplinas y de los contribuyentes americanos e ingleses que han subvencionado las investigaciones realizadas por sus científicos. De ahí que si gano dinero fabricando antibióticos o aplicaciones informáticas, no puedo pensar que ese dinero es solo mío. Algo les debo a los contribuyentes ingleses y americanos, y a los científicos citados.
No le canso, más. Solo era mi intención el hacer que estén disponibles otros puntos de vista,
UN cordial saludo.
Hola Samuel, ¿Cómo te va?
Me cuelo en este remanso de paz, solo interrumpido por algún intransigente fundamentalita, para hablar de filosofía. Mis disculpas sinceras Samuel por la tardanza en la respuesta, pero es que a veces pienso que no hay nada más que decir al respecto, que damos vueltas y revueltas a las mismas ideas de siempre y que no hay nada nuevo en el horizonte. La realidad, como decía Platón, está ahí de forma persistente e inalterable, solo que no podemos penetrarla desde nuestras construcciones humanas, siempre limitadas.
Hay que moverse en el terreno teórico En él la democracia no es una dictadura porque como dije no es normativa. La democracia es un marco donde bajo su paraguas se ampararían todos los poderes. Pero la verdad es que hoy, la misma democracia se ha constituido en un sistema de poder, que no de gobierno.
Creo que siempre haya razón hay dogma, si por ello entendemos cualquier manifestación racional del ser humano, pero para mi la diferencia está en las aspiraciones de aplicación que cada uno tenga de sus propias creencias, también considerando la negación como parte de estas. Yo puedo tener un orden ideológico sobre el que baso mi pensamiento lo que no quiere decir que este tenga que ser impuesto a los demás. Pero esto se da solo en la teoría, la práctica demuestra que desde una situación de poder, se tratar siempre de imponer a los demás el propio orden.
Esto es lo que ha venido ocurriendo siempre. Pero por las mismas razones, ninguna ideología ni orden particular ha podido ser impuesto de forma total, e ilimitadamente. No existe la pureza ideológica ni siquiera en los sistemas más totalitarios pueden, desde las instancias del poder, imponer un orden de manera horizontal a la población. Lo cual me hace pensar que lo teórico nada tiene que ver con la práctica. Hoy la mayoría de los países occidentales tienen marcos democráticos, pero todo el mundo se pregunta si eso que tenemos es democracia, o si lo otro era libre mercado, o no. Si las sociedades capitalistas son comunitaristas, o liberales, etc.,
No creo en la verdad de defecto por eliminación falsaria, a no ser que hablemos desde un punto de vista científico. El orden científico tiene sus propias pautas que han de ser atendidas. En él, el hombre sería la medida de todas las cosas. No es que nos aproximemos más a la verdad de las cosas, o nos alejemos, al hacer nuestra propia construcción de las mismas estamos creando un orden epistémico paralelo que no es extrapolable fuera del conocimiento humano. Este orden no nos aleja ni nos acerca a ningún sitio, que es como negar la existencia de la verdad pura.
La ciencia ha salvado de forma elegante este escollo y aunque no renuncia a explicar el mundo desde una perspectiva científica (y por lo tanto a someterlo desde el conocimiento que esto genera), ya no asegura que esto sea una verdad pura, sino una verdad científica limitada. Esto a usted seguramente le parecerá una manera de no colisionar, yo creo que es todo lo contrario, que por más que uno quiera colisionar y darse de bruces con la verdad, esta le es esquiva. Si no podemos, como decía Platón, penetrar la realidad (o colisionar con ella), habremos de conformarnos con las verdades, que ni siquiera son parciales, sino adaptadas al mundo referido. Diríamos que nuestra razón humana (el racionalismo), es un artilugio de consenso, que sirve solo para un momento histórico concreto desde donde podemos abordar lo que somos, pero que ni tan siquiera sirve para explicar lo que fuimos o lo que seremos. Abundando en esto podríamos decir que somos lo que nuestros prejuicios nos guían en el camino de la supervivencia.
Como finalmente nosotros formamos parte de esta realidad no podemos, y por más que queramos, adaptarla al mundo epistémico que hemos creado, esta nos sobrepasa y en su camino nos arrastra. Discutimos las cosas, los conceptos que nosotros mismos nos hemos dado e intuimos que hay una realidad paralela que nos empuja, independientemente de nuestras construcciones de la misma, vamos montados en esa cresta o mejor dicho formamos una pequeña parte de la ola.
Dicho esto ya se habrá podido dar cuenta que para mí somos algo más que la información que nuestro cerebro guarda. Ni siquiera sabemos como nuestro cerebro la guarda y con que fines lo hace. La mayoría de las veces hacemos y decimos las cosas sin saber por qué, eso quiere decir que no nos conocemos a nosotros mismo, pues esto implicaría conocer la realidad a la que pertenecemos.
En cuanto al trabajo, desde mi punto de vista teórico y siempre que se pueda trabajar, claro está, este pondría un valor añadido a las cosas que hacemos, ese valor es, para los que desempeñan el trabajo, “su propiedad privada”, lo que colisionaría con esta visión del trabajo es el hecho de que cuando un trabajador desempeña su labor sobre un terreno que no es de su propiedad, el valor añadido que se desprende de esta actividad, le pertenece a al dueño del terreno y no a él. Yo me pregunto si es lícito que otros sean dueños del valor añadido que nosotros, con nuestra labor, hemos creado, y disponga de él a su antojo. Lícito no se si lo será, posible desde luego que lo es, por lo tanto todo lo posible es susceptible de ser lícito. Con todo lo dicho no podemos mantener indefinidamente el valor añadido de las cosas; este, de repente mengua o crece, y cambia de dueños según las circunstancias.
Al contrario que la ciencia empírica, con las ideologías no podemos experimentar. Ni siquiera la economía se comporta dentro de un marco epistémico que podamos controlar. Resulta tentador culpar a las ideologías del devenir económico de las sociedades y de las fluctuaciones del valor añadido, pero la verdad es que, sí ni siquiera sabemos por qué pasa lo que está pasando, malamente podremos culpara a alguien de ello.
Esta es hoy día la discusión entre liberalistas y comunitarios, siempre desde el punto de vista teórico, ya que como dije, uno tiene la sensación que existe una realidad que se sale de los modelos humanos teóricos creados, o que ni tan siquiera entra en ellos.