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Versión Completa: Sinapsis: ciencia y filosofía en el siglo XXI
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R Mendieta
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R Mendieta
En primer lugar quiero presentarme ante vosotros, para que me conozcáis. Yo soy en lo político un liberal. Para mi la sociedad política es un instrumento al servicio de los intereses individuales de las personas. Esto no tiene porque ser nada malo, ni está contra las libertades de nadie. Los intereses de los individuos suelen coincidir unos con los de los otros, para las discusiones e interpretaciones y/o alcance de los intereses de unos frente a los de los otros tenemos el “ágora”, hoy día representada por las democracias contemporáneas.

No existen democracias liberales, estos son dos conceptos de naturaleza distinta; por un lado como ya dije la democracia como sistema político es un espacio común donde se resuelven los conflictos, por otro el liberalismo es una ideología o corriente de pensamiento contemporáneo que tiene que ver con lo particular que hay en los individuos y no con lo colectivo.
samuel23
CITA(R Mendieta @ 17/10/2009 - 10:46) *
En primer lugar quiero presentarme ante vosotros, para que me conozcáis. Yo soy en lo político un liberal. Para mi la sociedad política es un instrumento al servicio de los intereses individuales de las personas. Esto no tiene porque ser nada malo, ni está contra las libertades de nadie. Los intereses de los individuos suelen coincidir unos con los de los otros, para las discusiones e interpretaciones y/o alcance de los intereses de unos frente a los de los otros tenemos el “ágora”, hoy día representada por las democracias contemporáneas.

No existen democracias liberales, estos son dos conceptos de naturaleza distinta; por un lado como ya dije la democracia como sistema político es un espacio común donde se resuelven los conflictos, por otro el liberalismo es una ideología o corriente de pensamiento contemporáneo que tiene que ver con lo particular que hay en los individuos y no con lo colectivo.

Su definición no define nada. Decir que el liberalismo es una ideología es casi tan ambiguo como decir que es un concepto o una palabra.
¿Le parece bien que tratemos de concretar un poco?
Le enumero algunas concreciones para la palabra liberalismo.

1 ) Decir que el liberalismo es una ideología significa que es un cuerpo doctrinal, es decir, que hay un conjunto de dogmas que definen a un liberal por ser comunes a todos los considerados liberales.

2) Decir que el liberalismo es una ideología no significa que sea una doctrina sino un método. Un método que consiste en considerar que ninguna doctrina no demostrada racionalmente y apodícticamente debe imponerse a nadie. Si es demostrada racionalmente tampoco necesitaría imponerse. Dar la demostración debería ser suficiente o por el contrario no se trataría de una demostración racional. En resumen, no se debe imponer ninguna doctrina.

3) Decir que el liberalismo es una ideología no significa que es una doctrina, sino que es el reconocimiento de que toda doctrina que se acepta por una preferencia personal no debe ser reprimida. Es decir un una forma de tratamiento de las doctrinas.

4) Decir que el liberalismo es una doctrina significa que se permiten todas las doctrinas que cumplan determinadas condiciones.

5) Decir que el liberalismo es una doctrina, significa que se niega a los poderes públicos la facultad de poder dirigir la sociedad, dejando que sean los impulsos individuales los que la rijan.

6) El termino liberalismo es un etiqueta que sirve para que el que la exhiba dé un mensaje de aceptación al grupo social que valora a quién la luce, independientemente de la ideología y los actos del que lleva tal etiqueta.
Sé que esto es algo confuso. Se lo explico con un ejemplo. Nuestro presidente se coloca en todas las ocasiones la etiqueta de defensor de los débiles, pobres y parados, pero lo que ha hecho hasta ahora es aumentar el IVA a todos los que comen y beben, lo que incluye a los débiles y parados, y eliminar el impuesto de patrimonio a los poderosos.
Es decir que la etiqueta solo es para gozar de la aceptación de una parte de la sociedad y no para actuar en consecuencia. Pues lo mismo puede ocurrir con la palabra "liberal" o "liberalismo", puede tratarse de una etiqueta para estimular afectividades, pero que no tiene contenido ideológico o funcional.

En fin, con estas seis opciones creo que es suficiente para eliminar algo de ambigüedad a su afirmación. Si es tan amable de elegir una o basándose en ellas aportar su propia concreción habremos adelantado algo.
Herkules
El liberalismo económico en el fondo es una ideología que parte de un ideal: el Mercado se auto-regula sin la necesidad de la intervención del Estado.Esta ideología es adoptada por la llamada derecha liberal -liberalismo en versión ideológica- contraria a la socialdemocracia cuyo ideal sí que contempla el intervencionismo del Estado para la buena marcha de los Mercados y en beneficio de la tribu.

El ideal del liberalismo parte de un dogma de fe: la auto-regulación de la economía gracias a leyes como oferta-demanda, causa-efecto, o fases cíclicas de la economía. Este dogma dejaría de ser dogma si efectivamente a la economía la regularan elementos naturales, pero no es así, el dinero es un invento cultural, artificial, tiene un valor absolutamente relativo y por tanto no administra o distribuye de forma natural los bienes y recursos naturales.Esto no significa que lo "artificial" sea bueno, malo, positivo o negativo, sino que para resolver problemas artificiales se requiere resoluciones artificiales y ello puede ocasionar conflictos sinfín. En la Naturaleza los conflictos se resuelven de forma natural. Se tiende a asociar a la economía con el darwinismo social en el que sobreviven los más fuertes, o los más aptos, pero esto se da en circunstancias naturales -en la Selva Natural de donde provenimos- pero no bajo criterios culturales manejando un subproducto cultural como es el dinero o el mercado virtual bursátil -Selva artificial-cultural en la que nos acabamos de instalar-.

El liberalismo parte de la idea de que el Estado nunca debe intervenir en la dinámica de la Economía, pero partimos de la base de que a la Economía la manejan seres humanos y no fuerzas naturales o sobrenaturales. Si optamos por la no intervención del Estado se supone que damos vía libre a la intervención de un grupo o varios grupos de seres humanos que de forma dispersa intervienen artificialmente en la dinámica de la economía. Y a todo ello debemos sumarle que en un mercado liberal conviven dos economías, dos contabilidades: la economía real y la sumergida. Es en medio de esa pugna donde se juega nuestra estabilidad económica, es decir nuestro mundo laboral/empresarial, hipotecario, alimenticio etc...

Por ejemplo: Imaginemos al Estado interviniendo en los precios de los productos con el fin de obtener mayores ingresos a través de los impuestos, o imaginemos a una multinacional que controla los cultivos de arroz y cereales guardándolos en silos y por tanto controla el precio de los mismos. Todo esto sin hablar del mercado artificial del Petroleo. Imaginemos a infinidad de grupos de autónomos, pymes y grandes empresas haciendo juegos malabares con sus facturaciones para evadirse del Fisco y por tanto jugando con una economía sumergida que altera los precios de casi todos los productos del mercado.

Considerar al Mercado como un mecanismo auto-regulador liberal no deja de ser una ideología convertida en utopía y sería lo más parecido al fenómeno de la religión.

A la política y a la economía las mueven exclusivamente las emociones, aún no se ha logrado hasta hoy confeccionar formulas matemáticas que sean capaces de desglosar y controlar dichas emociones. De hecho en la actual crisis económica no ha surgido una razón concluyente que defina qué o quién la ha provocado, contra qué o quién debemos ponernos en huelga general, ni tampoco ha surgido una razón que dé una solución específica para salir de dicha crisis.

Es más, los datos estadísticos que arroja la propia crisis son susceptibles de interpretarse por las meras emociones, siempre habrá un economista con tendencias filosóficas/ideológicas particulares que interpretará dichos datos acorde a sus intereses personales. La economía pues está mucho más relacionada con el Arte que con la Ciencia.

Ya que es evidente que el liberalismo económico que ha imperado durante décadas ha fracasado, la derecha liberal no admite el fracaso de un modelo económico incapaz de autocontrolarse, precisamente porque hasta hoy las emociones son incontrolables y mucho más en el mundo macro-económico.

Se supone que en el hipotético caso de que se alcanzase un control sobre las emociones sería gracias a que habríamos realizado un salto evolutivo profundo. Actualmente la economía está expuesta a expensas de las emociones, por analogía, la economía sería un dispositivo tan sofisticado comparable con un ordenador que controla a su vez a un detonador de bombas colocados ambos en medio de una manada de gorilas.

De ahí que podría considerarse al liberalismo económico y la derecha liberal -liberalismo político-ideológico- como una ideología basada en una irracionalidad emocional que provocará reacciones irracionales en los mercados y en las personas que manejan dichos mercados -léase el fenómeno tan hipersensible como hipocondríaco del mundo de la Bolsa-, en contraposición a la socialdemocracia que aunque en principio se base en emociones de solidaridad, cooperación etc...requiere altas dosis de racionalidad para mantener en equilibrio a la economía con los asuntos sociales. Requiere mayor proceso intelectual una socialdemocracia que un liberalismo entregado en brazos de la aventura inversora y al narcisismo individualista económico en el que cualquiera puede ser un dios independiente de la tribu que le rodea.
R Mendieta
CITA(samuel23 @ 17/10/2009 - 11:51) *
Su definición no define nada. Decir que el liberalismo es una ideología es casi tan ambiguo como decir que es un concepto o una palabra.
¿Le parece bien que tratemos de concretar un poco?
Le enumero algunas concreciones para la palabra liberalismo.

1 ) Decir que el liberalismo es una ideología significa que es un cuerpo doctrinal, es decir, que hay un conjunto de dogmas que definen a un liberal por ser comunes a todos los considerados liberales.

2) Decir que el liberalismo es una ideología no significa que sea una doctrina sino un método. Un método que consiste en considerar que ninguna doctrina no demostrada racionalmente y apodícticamente debe imponerse a nadie. Si es demostrada racionalmente tampoco necesitaría imponerse. Dar la demostración debería ser suficiente o por el contrario no se trataría de una demostración racional. En resumen, no se debe imponer ninguna doctrina.

3) Decir que el liberalismo es una ideología no significa que es una doctrina, sino que es el reconocimiento de que toda doctrina que se acepta por una preferencia personal no debe ser reprimida. Es decir un una forma de tratamiento de las doctrinas.

4) Decir que el liberalismo es una doctrina significa que se permiten todas las doctrinas que cumplan determinadas condiciones.

5) Decir que el liberalismo es una doctrina, significa que se niega a los poderes públicos la facultad de poder dirigir la sociedad, dejando que sean los impulsos individuales los que la rijan.

6) El termino liberalismo es un etiqueta que sirve para que el que la exhiba dé un mensaje de aceptación al grupo social que valora a quién la luce, independientemente de la ideología y los actos del que lleva tal etiqueta.
Sé que esto es algo confuso. Se lo explico con un ejemplo. Nuestro presidente se coloca en todas las ocasiones la etiqueta de defensor de los débiles, pobres y parados, pero lo que ha hecho hasta ahora es aumentar el IVA a todos los que comen y beben, lo que incluye a los débiles y parados, y eliminar el impuesto de patrimonio a los poderosos.
Es decir que la etiqueta solo es para gozar de la aceptación de una parte de la sociedad y no para actuar en consecuencia. Pues lo mismo puede ocurrir con la palabra "liberal" o "liberalismo", puede tratarse de una etiqueta para estimular afectividades, pero que no tiene contenido ideológico o funcional.

En fin, con estas seis opciones creo que es suficiente para eliminar algo de ambigüedad a su afirmación. Si es tan amable de elegir una o basándose en ellas aportar su propia concreción habremos adelantado algo.


Aunque cabría hacer muchas puntualizaciones sobre el supuesto dogmatismo del liberalismo, no rechazaría yo en principio esta afirmación. Decir que algo es dogmático (¿que no lo es hoy en día?), no solo es, a mi modo de ver, no decir nada, además advierto un intento de someter al canon contemporáneo toda manifestación por individualista e intransferible que esta pueda ser. Ya Kant nos enseñó que dentro de cada uno de nosotros existe un orden dominante, otra cosa es afirmar su universalidad, como hoy por ejemplo ocurre con la democracia. En este orden de cosas también podríamos afirmar según los mismos principios que usted alimenta, que la democracia es un dogma de cuerpo doctrinal presente, que como ocurriera con otros fundamentalismos pasados, se intenta imponer (a sangre y fuego), so pretexto de que es la mejor forma de organización política. Imposible de ocultar sin embargo su verdadera preocupación muy alejada de los derechos humanos proclamados, como parte de ese discurso establecido. Por mucho que se afirme en el terreno teórico que ninguna doctrina debe imponerse, lo cierto es que desde el principio de los tiempos es precisamente lo que viene ocurriendo. Como usted bien debería saber para poder probar cualquier teoría esta debe poder aplicarse en la práctica, incluso asumiendo un grado de “impurezas”.

El liberalismo tiene que ver con la propiedad privada del individuo y las manifestaciones del yo, mientras la democracia sería un cuerpo que en vez de estar formado de células, está formado de individuos y que hace referencia al nosotros colectivo, pero como una sola entidad. Entonces no podemos atribuir al liberalismo como parte ontológica de la estructura del estado, aunque admitamos que existe en él una estructura interna o dogma que lo gobierna.

Lo que ocurre con la España de Zapatero, aunque hay representantes de la democracia contemporánea Occidental, mucho más autorizados (que la historia recordará), es que la transformación de la democracia en principio no normativa, en un supuesto protectorado de lo humano (denominación moderna de democracia, liberal), es una aberración. De manera que la democracia propiamente dicha pierde su significado constituyéndose en doctrina, donde ya no caben otras formas de organización individual que el liberalismo defiende, constituyéndose en instrumento de las aspiraciones individuales.
samuel23
Como siempre tiene usted ideas acertadas y criticas inteligentes pero navega serpenteando para no colisionar con algunos prejuicios y dogmas asumidos.

Me da la impresión que ha hablado solo del liberalismo como ideología política.
Sus criticas a la democracia son acertadas pero, a mi entender solo en algún aspecto. Un sistema político no puede ser jamás liberal porque seria la negación de sí mismo. Sería un sistema suicida. Un sistema político siempre es dictatorial. Lo que diferencia a la democracia de otros sistemas es que se trata de una dictadura pactada con fecha de caducidad en cada etapa y con apoyo de la mayoría, es decir una dictadura no impuesta. Si una democracia acepta todo lo que se vote, puede aceptar a Hitler o similares que la destruirían.

Por otra parte, su definición de liberalismo, lleva el timón fijo a 90 grados del librepensamiento. Por desgracia el lenguaje coloquial, como el de la filosofía se forma al azar con parcheos e inserciones sin una estratificación adecuada que elimine los conceptos absurdos. De esta manera si digo que el liberalismo es la negación y carencia de dogmas, se puede decir que esa negación es también un dogma, con lo que su propia definición es contradictoria o paradójica. El álgebra evita esas paradojas colocando los conceptos en diversos estratos que no colisionen. Por ejemplo, cuando Russell demuestra que el concepto de conjunto de todos los conjuntos es contradictorio, a la colección de todos los conjuntos no se la considera conjunto sino clase. De esta manera no colisiona con sus elementos formando un absurdo.
Pues si hacemos lo mismo con los dogmas y decimos que la aceptación de dogmas o su negación no es un dogma sino un metadogma, entonces ya no hay colisión. Ya se puede definir el liberalismo como la negación de dogmas. ¿Y cómo es posible tal cosa? No dando valor de verdad absoluta a ninguna doctrina. En otras palabras, la verdad no está en nuestras manos, sino en el horizonte. El metadogma que aceptamos es que todas las verdades son provisionales y el pensamiento consiste en ir eliminado errores para que cada vez la provisionalidad sea menos patente y el en límite de ese proceso de eliminación de errores tengamos la verdad pura.

La definición que da usted hace del liberalismo un sinónimo del individualismo. Creo que es un error inclinar la balanza en uno u otro extremo. El individualismo es lo más adecuado para llevarse la cuchara a la boca; pero cuando hay que levantar un saco de cien kilos de arroz es mejor hacerlo colaborando varios.

La iniciativa privada suele ser más eficaz cuando hay ganancias; pero no en el caso contrario. Por ejemplo, en una aldea de 500 habitantes, donde instalar un colegio no es negocio, no suele haber colegios privados, y mucho menos de carácter religioso, pero si que suele haber colegios públicos carentes de rentabilidad.
En cierto modo el dejar que el mercado se auto-regule es algo que se predica cuando hay ganancias por parte de los poderosos, pero estos piden la ayuda del estado cuando hay crisis.
El comerciante que vende y gana dinero está seguro que el dinero que gana es solo suyo; pero cuando una inundación le destruye sus existencias, acude al estado a que le ayude para evitar tener que gastar lo ganado anteriormente.
En el mundo actual, el pensar que existe el individuo es una simplificación infantil. Yo soy la información que tengo en mi cerebro. Si en esa información está incluida la habilidad para programar ordenadores, o para fabricar antibióticos, soy también obra de J, Von Neumann, de Turing, de Fleming, y todos los que han creado esas disciplinas y de los contribuyentes americanos e ingleses que han subvencionado las investigaciones realizadas por sus científicos. De ahí que si gano dinero fabricando antibióticos o aplicaciones informáticas, no puedo pensar que ese dinero es solo mío. Algo les debo a los contribuyentes ingleses y americanos, y a los científicos citados.

No le canso, más. Solo era mi intención el hacer que estén disponibles otros puntos de vista,
UN cordial saludo.
pepe111
CITA(samuel23 @ 18/10/2009 - 19:34) *
.......
En el mundo actual, el pensar que existe el individuo es una simplificación infantil. Yo soy la información que tengo en mi cerebro. Si en esa información está incluida la habilidad para programar ordenadores, o para fabricar antibióticos, soy también obra de J, Von Neumann, de Turing, de Fleming, y todos los que han creado esas disciplinas y de los contribuyentes americanos e ingleses que han subvencionado las investigaciones realizadas por sus científicos. De ahí que si gano dinero fabricando antibióticos o aplicaciones informáticas, no puedo pensar que ese dinero es solo mío. Algo les debo a los contribuyentes ingleses y americanos, y a los científicos citados.
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Interesante post, todo él. Por el momento comento el párrafo que cito.

Efectivamente soy la información que tengo en mi cerebro y esa información es herencia recibida. Pero creo que conviene explicitar que también soy, en alguna medida, elaboración propia. Porque cómo iban a cambiar las cosas (avanzar o retroceder) si sólo fuéramos herencia. Somos también, en alguna medida difícil de medir, hechura de nosotros mismos; por lo menos así me lo dice la cultura a que pertenezco.

Sus otros comentarios acerca de la iniciativa privada y de la cooperativa me parecen muy acertados.... y oportunos en estos días en que hemos conocido el Nobel a los trabajos sobre cooperación de la investigadora señora Ostrom.

R. Mendieta
Pepe, este hilo ha sido iniciado por un pobre hombre que usa mi nick en diferentes formatos y que se dedica a fastidiarme a mi y a otros.

Para cerciorarse de que soy yo basta ver mi número de usuario, el 40 de hace unos tres años. A veces cuando le dan ataques de ira y se pone muy exasperado uso un servicio de retransmisión remoto desde las oficinas de Tres Cantos que se conoce como Mendimendira.

Saludos
samuel23
CITA(pepe111 @ 21/10/2009 - 18:48) *
Interesante post, todo él. Por el momento comento el párrafo que cito.

Efectivamente soy la información que tengo en mi cerebro y esa información es herencia recibida. Pero creo que conviene explicitar que también soy, en alguna medida, elaboración propia. Porque cómo iban a cambiar las cosas (avanzar o retroceder) si sólo fuéramos herencia. Somos también, en alguna medida difícil de medir, hechura de nosotros mismos; por lo menos así me lo dice la cultura a que pertenezco.

Sus otros comentarios acerca de la iniciativa privada y de la cooperativa me parecen muy acertados.... y oportunos en estos días en que hemos conocido el Nobel a los trabajos sobre cooperación de la investigadora señora Ostrom.


Me da la impresión que hay un problema de interpretación. Yo no he hablado de la información genética sino de la información que se guarda en el cerebro. De todos los recuerdos, todo lo aprendido y todo lo experimentado.
De ahí que incluya lo que se haya aprendido de la experiencia de otros. Si yo supiera desde la A a la Z como se construye un avión, digamos un Boeing, en esa información que tengo se contiene mi propia experiencia y toda la ciencia que lleva subyacente desde el teorema de Pitágoras hasta la ley de Bernuoilli de la mecánica de fluidos, pasando por el análisis de variable compleja.

Para ilustrar mi afirmación de que somos la información que poseemos, hagamos un Gedankenexperiment.
Supongamos que disponemos de una máquina que le transfiere a usted todos los recuerdos que posee mi cerebro y a mi los suyos.. Cuando leyera mi anterior mensaje recordaría haberlo escrito usted, Cuando le preguntaran qué día se casó diría la fecha en que lo hice yo así sucesivamente habría dejado de se usted para ser yo. De la misma manera que si tiene en sus manos un ejemplar del Quijote y le cambia el orden de las letras para que en el se lea el Lazarillo de Tormes eliminando las que sobren, el libro deja de ser el Quijote para ser el Lazarillo de Tormes. Lo que hace que sea el Quijote no son las hojas de papel o la tinta sino la información que tiene almacenada por el orden dado a las letras.
Naturalmente que también en esa información hay que incluir la genética, pero dos hermanos gemelos son genéticamente iguales pero la información que guarda su cerebro es esencialmente distinta.

R Mendieta
CITA(samuel23 @ 18/10/2009 - 19:34) *
Como siempre tiene usted ideas acertadas y criticas inteligentes pero navega serpenteando para no colisionar con algunos prejuicios y dogmas asumidos.

Me da la impresión que ha hablado solo del liberalismo como ideología política.
Sus criticas a la democracia son acertadas pero, a mi entender solo en algún aspecto. Un sistema político no puede ser jamás liberal porque seria la negación de sí mismo. Sería un sistema suicida. Un sistema político siempre es dictatorial. Lo que diferencia a la democracia de otros sistemas es que se trata de una dictadura pactada con fecha de caducidad en cada etapa y con apoyo de la mayoría, es decir una dictadura no impuesta. Si una democracia acepta todo lo que se vote, puede aceptar a Hitler o similares que la destruirían.

Por otra parte, su definición de liberalismo, lleva el timón fijo a 90 grados del librepensamiento. Por desgracia el lenguaje coloquial, como el de la filosofía se forma al azar con parcheos e inserciones sin una estratificación adecuada que elimine los conceptos absurdos. De esta manera si digo que el liberalismo es la negación y carencia de dogmas, se puede decir que esa negación es también un dogma, con lo que su propia definición es contradictoria o paradójica. El álgebra evita esas paradojas colocando los conceptos en diversos estratos que no colisionen. Por ejemplo, cuando Russell demuestra que el concepto de conjunto de todos los conjuntos es contradictorio, a la colección de todos los conjuntos no se la considera conjunto sino clase. De esta manera no colisiona con sus elementos formando un absurdo.
Pues si hacemos lo mismo con los dogmas y decimos que la aceptación de dogmas o su negación no es un dogma sino un metadogma, entonces ya no hay colisión. Ya se puede definir el liberalismo como la negación de dogmas. ¿Y cómo es posible tal cosa? No dando valor de verdad absoluta a ninguna doctrina. En otras palabras, la verdad no está en nuestras manos, sino en el horizonte. El metadogma que aceptamos es que todas las verdades son provisionales y el pensamiento consiste en ir eliminado errores para que cada vez la provisionalidad sea menos patente y el en límite de ese proceso de eliminación de errores tengamos la verdad pura.

La definición que da usted hace del liberalismo un sinónimo del individualismo. Creo que es un error inclinar la balanza en uno u otro extremo. El individualismo es lo más adecuado para llevarse la cuchara a la boca; pero cuando hay que levantar un saco de cien kilos de arroz es mejor hacerlo colaborando varios.

La iniciativa privada suele ser más eficaz cuando hay ganancias; pero no en el caso contrario. Por ejemplo, en una aldea de 500 habitantes, donde instalar un colegio no es negocio, no suele haber colegios privados, y mucho menos de carácter religioso, pero si que suele haber colegios públicos carentes de rentabilidad.
En cierto modo el dejar que el mercado se auto-regule es algo que se predica cuando hay ganancias por parte de los poderosos, pero estos piden la ayuda del estado cuando hay crisis.
El comerciante que vende y gana dinero está seguro que el dinero que gana es solo suyo; pero cuando una inundación le destruye sus existencias, acude al estado a que le ayude para evitar tener que gastar lo ganado anteriormente.
En el mundo actual, el pensar que existe el individuo es una simplificación infantil. Yo soy la información que tengo en mi cerebro. Si en esa información está incluida la habilidad para programar ordenadores, o para fabricar antibióticos, soy también obra de J, Von Neumann, de Turing, de Fleming, y todos los que han creado esas disciplinas y de los contribuyentes americanos e ingleses que han subvencionado las investigaciones realizadas por sus científicos. De ahí que si gano dinero fabricando antibióticos o aplicaciones informáticas, no puedo pensar que ese dinero es solo mío. Algo les debo a los contribuyentes ingleses y americanos, y a los científicos citados.

No le canso, más. Solo era mi intención el hacer que estén disponibles otros puntos de vista,
UN cordial saludo.


Hola Samuel, ¿Cómo te va?

Me cuelo en este remanso de paz, solo interrumpido por algún intransigente fundamentalita, para hablar de filosofía. Mis disculpas sinceras Samuel por la tardanza en la respuesta, pero es que a veces pienso que no hay nada más que decir al respecto, que damos vueltas y revueltas a las mismas ideas de siempre y que no hay nada nuevo en el horizonte. La realidad, como decía Platón, está ahí de forma persistente e inalterable, solo que no podemos penetrarla desde nuestras construcciones humanas, siempre limitadas.

Hay que moverse en el terreno teórico En él la democracia no es una dictadura porque como dije no es normativa. La democracia es un marco donde bajo su paraguas se ampararían todos los poderes. Pero la verdad es que hoy, la misma democracia se ha constituido en un sistema de poder, que no de gobierno.

Creo que siempre haya razón hay dogma, si por ello entendemos cualquier manifestación racional del ser humano, pero para mi la diferencia está en las aspiraciones de aplicación que cada uno tenga de sus propias creencias, también considerando la negación como parte de estas. Yo puedo tener un orden ideológico sobre el que baso mi pensamiento lo que no quiere decir que este tenga que ser impuesto a los demás. Pero esto se da solo en la teoría, la práctica demuestra que desde una situación de poder, se tratar siempre de imponer a los demás el propio orden.

Esto es lo que ha venido ocurriendo siempre. Pero por las mismas razones, ninguna ideología ni orden particular ha podido ser impuesto de forma total, e ilimitadamente. No existe la pureza ideológica ni siquiera en los sistemas más totalitarios pueden, desde las instancias del poder, imponer un orden de manera horizontal a la población. Lo cual me hace pensar que lo teórico nada tiene que ver con la práctica. Hoy la mayoría de los países occidentales tienen marcos democráticos, pero todo el mundo se pregunta si eso que tenemos es democracia, o si lo otro era libre mercado, o no. Si las sociedades capitalistas son comunitaristas, o liberales, etc.,

No creo en la verdad de defecto por eliminación falsaria, a no ser que hablemos desde un punto de vista científico. El orden científico tiene sus propias pautas que han de ser atendidas. En él, el hombre sería la medida de todas las cosas. No es que nos aproximemos más a la verdad de las cosas, o nos alejemos, al hacer nuestra propia construcción de las mismas estamos creando un orden epistémico paralelo que no es extrapolable fuera del conocimiento humano. Este orden no nos aleja ni nos acerca a ningún sitio, que es como negar la existencia de la verdad pura.

La ciencia ha salvado de forma elegante este escollo y aunque no renuncia a explicar el mundo desde una perspectiva científica (y por lo tanto a someterlo desde el conocimiento que esto genera), ya no asegura que esto sea una verdad pura, sino una verdad científica limitada. Esto a usted seguramente le parecerá una manera de no colisionar, yo creo que es todo lo contrario, que por más que uno quiera colisionar y darse de bruces con la verdad, esta le es esquiva. Si no podemos, como decía Platón, penetrar la realidad (o colisionar con ella), habremos de conformarnos con las verdades, que ni siquiera son parciales, sino adaptadas al mundo referido. Diríamos que nuestra razón humana (el racionalismo), es un artilugio de consenso, que sirve solo para un momento histórico concreto desde donde podemos abordar lo que somos, pero que ni tan siquiera sirve para explicar lo que fuimos o lo que seremos. Abundando en esto podríamos decir que somos lo que nuestros prejuicios nos guían en el camino de la supervivencia.

Como finalmente nosotros formamos parte de esta realidad no podemos, y por más que queramos, adaptarla al mundo epistémico que hemos creado, esta nos sobrepasa y en su camino nos arrastra. Discutimos las cosas, los conceptos que nosotros mismos nos hemos dado e intuimos que hay una realidad paralela que nos empuja, independientemente de nuestras construcciones de la misma, vamos montados en esa cresta o mejor dicho formamos una pequeña parte de la ola.

Dicho esto ya se habrá podido dar cuenta que para mí somos algo más que la información que nuestro cerebro guarda. Ni siquiera sabemos como nuestro cerebro la guarda y con que fines lo hace. La mayoría de las veces hacemos y decimos las cosas sin saber por qué, eso quiere decir que no nos conocemos a nosotros mismo, pues esto implicaría conocer la realidad a la que pertenecemos.

En cuanto al trabajo, desde mi punto de vista teórico y siempre que se pueda trabajar, claro está, este pondría un valor añadido a las cosas que hacemos, ese valor es, para los que desempeñan el trabajo, “su propiedad privada”, lo que colisionaría con esta visión del trabajo es el hecho de que cuando un trabajador desempeña su labor sobre un terreno que no es de su propiedad, el valor añadido que se desprende de esta actividad, le pertenece a al dueño del terreno y no a él. Yo me pregunto si es lícito que otros sean dueños del valor añadido que nosotros, con nuestra labor, hemos creado, y disponga de él a su antojo. Lícito no se si lo será, posible desde luego que lo es, por lo tanto todo lo posible es susceptible de ser lícito. Con todo lo dicho no podemos mantener indefinidamente el valor añadido de las cosas; este, de repente mengua o crece, y cambia de dueños según las circunstancias.

Al contrario que la ciencia empírica, con las ideologías no podemos experimentar. Ni siquiera la economía se comporta dentro de un marco epistémico que podamos controlar. Resulta tentador culpar a las ideologías del devenir económico de las sociedades y de las fluctuaciones del valor añadido, pero la verdad es que, sí ni siquiera sabemos por qué pasa lo que está pasando, malamente podremos culpara a alguien de ello.

Esta es hoy día la discusión entre liberalistas y comunitarios, siempre desde el punto de vista teórico, ya que como dije, uno tiene la sensación que existe una realidad que se sale de los modelos humanos teóricos creados, o que ni tan siquiera entra en ellos.

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