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Versión Completa: El porqué de la belleza
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DSB69
Cuando veo la bonita sonrisa de una mujer guapa, aquello sin duda me gusta. Con la simple visión de unos labios rosados, carnosos y brillantes medio abiertos, y de una hilera de blancos dientes perfectamente colocados entre ellos, se liberan en mi cerebro determinados neurotransmisores que lo invaden como una ola de placer, y a veces pienso que podría quedarme mirando aquellos rasgos durante horas y horas.

Ahora bien, yo soy un producto más de la evolución biológica, un largo proceso de acumulación de información en el que la lucha por la supervivencia y la reproducción han seleccionado aquellos rasgos que fueran útiles para la vida. Por tanto, aquello debe de tener alguna utilidad. ¿Pero cuál puede ser? ¿Para qué puede servirme el quedarme embobado mirando una preciosa sonrisa?

Mi cerebro es una gran "caja negra" que conecta la enorme cantidad de sensores repartidos por mi cuerpo con todos los músculos que permiten mover mi esqueleto; y con un poco de suerte, aquellas conexiones están ordenadas de tal manera que mis respuestas, ante las variadas situaciones en las que me pueda colocar la vida, serán las más adecuadas para maximizar la duración de mi existencia. Aunque eso no es seguro... ya veremos si al final no es alguna gilipollez lo que me mata.

Prácticamente desde que hay animales pluricelulares, todos se han visto enfrentados a la misma pregunta durante su día a día: La cosa que tengo delante, ¿me la puedo comer, o se me comerá ella a mí? La respuesta a esa pregunta condiciona definitivamente lo que un animal debe hacer con sus músculos; si lanzarse al ataque o si batirse en retirada. Y la función del cerebro, en todos los organismos que disponen de uno, es en mayor o menor medida contestar esa pregunta.

Pero en las especies que nos reproducimos por el divertido método sexual, que es entretenido hasta cuando uno no tiene en mente la reproducción, el cerebro tiene que responder una gran pregunta adicional. A saber, si uno es un macho, lo que tengo delante, ¿me lo puedo joyar?, y si es una hembra, lo que tengo delante, ¿me lo debo joyar?, que tiene implicaciones diferentes. Eso entendiendo por "macho" el individuo que tiene células reproductoras pequeñas y móviles, y por "hembra" el individuo cuyas células reproductoras son grandes y estáticas.

Para responder esas preguntas, mi sistema nervioso tiene tres tipos básicos de conexiones entre células sensoriales y células efectoras.

En la parte evolutivamente más moderna de mi cerebro, el lóbulo frontal, las neuronas están conectadas de forma que la información procedente de mis sentidos se digitaliza y se analiza su significado antes de generar una respuesta compleja. Aquella red neuronal es la responsable, por ejemplo, de coordinar el movimiento de mis dedos para que yo pueda teclear mis palabras, pero tiene poco que ver con las razones para quedarme agilipollado mirando cómo los reflejos brillantes de unos labios rojizos son realzados con un bonito colgante de plata.

En una parte más antigua de mi cerebro, en la amígdala, el mecanismo para conectar las células es más simple. Cada estímulo -representado por una neurona que es la suma de muchas fibras sensoriales diferentes- se conecta con múltiples respuestas posibles -representadas por neuronas conectadas cada una, en última instancia, a un juego de músculos diferente-. Así, en respuesta a las diferentes situaciones en las que se encuentre mi amígdala, podrá dar alguna respuesta que sea favorable.

Lo malo es que mi amígdala, de entrada, no sabe muy bien cuál es la respuesta favorable ante un estímulo. Las conexiones se establecieron de un modo bastante aleatorio durante mi desarrollo embrionario, y probablemente muchas de ellas no sean las adecuadas. Para aprender cuáles sí lo son, mi amígdala -como la de todos los vertebrados- viene equipada con un mecanismo de retroalimentación negativa y positiva.

Si mi amígdala me instruye hacer algo equivocado, muy probablemente me lleve una hostia, ya sea en sentido literal o figurado; en cualquier caso, es probable que las consecuencias de la equivocación conlleven cierto dolor. Y cuando aquello ocurra, se liberarán en mi cerebro neurotransmisores específicos que indicarán a mi amígdala que debe borrar la conexión que dio lugar al equívoco. Las células gliales interrumpirán la nutrición de las neuronas implicadas, y aquella conexión se perderá para siempre. Si me vuelvo a encontrar con el mismo estímulo en el futuro, mi amígdala no me instruirá hacer la misma estupidez que me instruyó hacer en el pasado.

Cuando por fin responda a mis estímulos haciendo algo que realmente me resulte beneficioso, como por ejemplo comerme un chuletón de medio kilo, o dejar escapar unos pocos gramos de células reproductoras, en mi cerebro no se señalizará el evento con neurotransmisores de dolor, sino que se señalizará con neurotransmisores de placer. Una oleada de placer invadirá mi amígdala, y entonces, las células gliales alimentarán generosamente a las neuronas implicadas en aquella reciente decisión; de modo que sea esa la que vuelva a tomar si algún día me veo en la misma tesitura.

El sistema de placer y dolor es un mecanismo de retroalimentación positiva y negativa que permiten a mi amígdala aprender, a lo largo de mi vida, cuáles son las respuestas más adecuadas con las que debe responder a lo que me encuentre. Nuestra política actual de evitar a toda costa cualquier dolor que pueda afectar a los niños elimina un pilar fundamental de su aprendizaje -toda la parte de retroalimentación negativa que suministra información crítica a su amígdala- y quizá por ello muchos niños y jóvenes de hoy día parecen no saber bien dónde están los límites de un comportamiento tolerable.

Pero hay un conjunto de conexiones de la amígdala cuyo establecimiento sí está cuidadosamente dirigido genéticamente, y aquél es el que nos permite reconocer a individuos de nuestra propia especie.

Antes de lanzarse a intentar joyarse a lo que tiene uno delante de sus narices, conviene asegurarse de que lo que uno tiene delante de las narices es un individuo de la misma especie y del sexo complementario; si no, aquél es un esfuerzo inútil. Por supuesto, hablo en términos de estrategias evolutivas y no de inclinaciones sexuales personales. Por mí, si alguien se quiere joyar una cosa de su mismo sexo y/o de otra especie, me parece estupendo si a la cosa en cuestión también le parece bien.

Reconocer animales de la misma especie que uno es, ya de por sí, muy útil. A la oveja, por ejemplo, le permite agruparse con otras ovejas para formar un rebaño; una organización social que ofrece una protección pasiva frente a los posibles depredadores. Y es que si una oveja se encuentra con un lobo feroz, es más probable que perezca si va sola que si se encuentra rodeada de otras noventa y nueve ovejas.

Sin embargo, más allá de aquello, el reconocimiento de los rasgos que conforman a un individuo del sexo complementario va indisolublemente ligado al sexo. La percepción de determinados elementos a través de la vista, del oído y del tacto pone en marcha invariablemente una serie de mecanismos dirigidos en última instancia a evacuar algunas células reproductoras del cuerpo. O a aceptarlas de otro cuerpo, si ese es el caso. Y aquella es una respuesta a menudo inevitable; yo puedo ser muy romántico si me lo propongo, pero cuando veo una sonrisa como la que tengo ahora mismo en mente, tengo que admitir que algún que otro pensamiento más mundano se me cuela en la cabeza.

¿Pero por qué me pasa aquello con esa sonrisa y no con muchas otras? ¿Por qué no me invade el cerebro una oleada de placer, sino más bien lo contrario, cuando veo una sonrisa insulsa formada por dos estrechos labios blanquecinos, y que dejan entrever una "hilera" formada por un solo diente negruzco? La respuesta está en la meiosis.

Todo este tinglado de producir los billones de células que conforman mi cuerpo se ha montado con un único objetivo inconsciente: fabricar algunas células reproductoras y asegurarse de que las coloco allá donde puedan dar lugar a un nuevo individuo con cualidades similares a las mías. Aunque tengo que admitir que a veces me desprendo de ellas de la manera más desconsiderada.

En la última fase de ese ciclo, dentro de mis cataplines, los genomas que heredé de mi padre y de mi madre, y que trabajan juntos pero no revueltos en el resto de mis células, se combinan y recombinan para dar lugar a un juego de genes único al que se le pone una colita y se le manda a explorar el mundo. Aquello ocurre constantemente a partir de muchas células especializadas, por lo que casi siempre tengo una partida de millones de exploradores, todos ellos genéticamente diferentes, listos para entrar en acción. Supongo que ese es el problema principal que tenemos todos los tíos... tenemos siempre a tantos exploradores tocándonos los cojones, que hay que ponerse duro y mandarlos al quinto coño. Bueno, o al que sea.

Pero hay que tener en cuenta que la recombinación de mis genes ocurre ahora, en el presente, mientras que la elección de mi padre por mi madre y viceversa ocurrió hace más de treinta y cinco años. Si existe algún impedimento para que los genomas de mi padre y mi madre puedan recombinarse, mis padres han perdido más de tres décadas ayudándome a sobrevivir, pero no les daré nietos.

Qué jodido, ¿no? Con lo que cuesta alimentar a un hijo gorrón durante treinta años, y el mamón te sale estéril. Ahora quizá no suponga un gran problema, puesto que nuestra organización social permite producir un excedente de niños con los que paliar las necesidades maternales y paternales de los individuos que no pueden tener los suyos propios, y además un ser humano es mucho más que una simple máquina de poner células reproductoras; es fuente de risas y otras muchas emociones; poco importa, a título individual, si una persona es estéril o no. Pero eso solo ha sido así en los últimos cien, mil, diez mil, o si me apuras cien mil años; un simple suspiro al compararlo con los más de cien millones de años que llevamos los mamíferos habitando la Tierra. La esterilidad potencial de los hijos ha debido de ser un factor de presión selectiva importante durante la historia de la evolución.

Sin embargo, los genes no se ven a simple vista; uno no puede coger su genoma, compararlo con el genoma del individuo de al lado, y decidir si aquellos son lo suficientemente complementarios como para lanzarse a la aventura de producir un individuo nuevo en común. "Hala, qué chachi... yo tengo aquí una guanina y tú una citosina. ¡Podemos tener hijos!" Para detectar aquellas malformaciones genéticas que pueden hacer peligrar la existencia de nuestros descendientes hay que recurrir a métodos indirectos. Y aquellos se basan en un principio fundamental: que las mutaciones aleatorias pueden ocurrir en cualquier punto del genoma de un individuo.

Si un individuo tiene mutaciones en las regiones de su genoma necesarias para la recombinación, haciéndolo genéticamente incompatible con otros individuos de su misma especie, es igualmente probable que tenga mutaciones en regiones de su genoma que afecten a otras cosas; desde el desarrollo embrionario hasta la calidad de su colágeno. Y aunque las primeras no serán manifiestas hasta que nuestros potenciales hijos estén en la edad reproductiva, el resto de las mutaciones tendrá, muy probablemente, efectos más o menos visibles en el individuo que las porta.

El gusto por la belleza es el resultado de ciclos y ciclos de selección natural de individuos que se sintieron atraídos por los compañeros mejor capacitados para tener descendientes. Es decir, cuando el cerebro me mete un chute de dopamina, serotonina, o lo que sea, al ver yo una sonrisa deliciosa, aquello es porque ha identificado los rasgos anatómicos de una humana sana; de una máquina que probablemente es perfecta para mucho más que transportar células reproductoras. Mi cerebro me premia cuando miro a una mujer guapa para que no me entretenga mirando a otras mujeres que no me gustan tanto. Lo malo es si el feo soy yo, pero eso no tiene ninguna relevancia en una paja mental como esta.

O, al menos, esa es la utilidad que se me ocurre a mí que puede tener la belleza en un mundo dirigido por la notablemente ciega selección natural. Pero al margen de que esté en lo correcto o completamente equivocado, lo que es indudable es que me gusta ver una sonrisa bonita.

Así que si tú la tienes, no dejes de usarla. Harás más felices a las personas que tengan la suerte de verte.

Cuídala, cuídalos, y que te cuiden. Gracias por dedicarle un ratito a este rollete, y hasta otra.
Limonada
Una carta de amor preciosa y divertida rolleyes.gif Envidio a quién pudiera recibirla.
DSB69
CITA(Limonada @ 09/10/2009 - 03:15) *
Una carta de amor preciosa y divertida rolleyes.gif Envidio a quién pudiera recibirla.
¿Carta de amor?

Te confundes; esto era una reflexión más o menos seria acerca de cómo encajar el gusto por la belleza en el marco de la evolución biológica. Yo, las cartas de amor, las escribo a mano y en papel, que me parece mucho más apropiado. Y además procuro dirigirlas a un par de ojos en particular, no ponerlas a la vista de todos en un foro de acceso público. Pero en fin, así soy yo... amoroso y divertido. O al menos eso intento; otra cosa es lo que me salga.

Pero no es bueno que envidies a alguien por recibir cartas de amor; seguro que a ti también habrá alguien que te diga cosas bonitas. Pero por si acaso no es así, te voy a decir yo una cosa bonita, especialmente dirigida a ti. Espera un momentín, déjame que piense... una cosa bonita... una cosa bonita... ¡ya está!

Un geranio biggrin.gif

En fin, Limonada, espero que te gusten los geranios. Son bonitos, ¿no? Gracias por tus palabras y un beso.
vocecita
laugh.gif Eres la pera jajaja
La verdad que el tema es interesante y muy controvertido, pero ha sido divertida tu forma de contar las cosas de como encajar la belleza .

Bueno y como eres la única persona que me ha hablado hasta el momento, pues te voy a contestar, más que nada por seguir el tema; y es cierto que la causa al efecto belleza es una respuesta cerebral, al menos en como concibe el cerebro la belleza, no obstante en el universo existe la armonía, la belleza como un número (que imagino sabes) la proporción divina o la proporción Aurea, conocida también por los artistas, en el conocido boceto de Da Vinci se puede apreciar... Pero aunque ésto podría ser un tema para desarrollarlo, no lo dejo más que en un inciso y un enlace para quien lo desconozca.
http://www.geocities.com/ResearchTriangle/...rcion_aurea.htm
Osea que el universo entero encajaría la belleza en base a como se compone con esa pauta las cosas...pero, aunque todo eso parece muy bonito y tal y tal, hay lagunas que como siempre rompen los esquemas, más que nada porque cuando miras a tu al rededor sean personas o animales (da igual) y ves parejas no siempre son bellas, y aunque el ejemplo es bobo e irreal para muestra el cuento de la Bella y la Bestia. Y así al pronto se me ocurre, que poco sentido tendría la divina proporción si lo aplicamos a un ciego; y pensando en esto la cosa se complica.

Por un lado las feromonas ,que tu ya has contado de forma muy divertida su mecanismo podrían explicar como traduce el cerebro tal concepto; pero aquí cualquiera diría el olfato no tiene formas y tal y tal. Curiosamente hace poco unos estudios han demostrado como el cerebro es capaz de construir con otros sentidos a parte del de la vista.


http://www.tendencias21.net/Los-olores-tam...iadas_a110.html
Los olores también crean imágenes en el cerebro que pueden ser fotografiadas
Experimentos con ratones desvelan uno de los últimos misterios de los mecanismos del conocimiento
Los olores, que carecen de luz y de forma, también crean imágenes cerebrales, según han comprobado investigadores de la Universidad de Duke estudiando las reacciones de ratones a las feromonas. Las imágenes han permitido construir el mapa digital que cada olor crea en el cerebro, lo que arroja nueva luz sobre los fenómenos neuronales y desvela uno de los últimos misterios de los mecanismos del conocimiento. Por Eduardo Martínez.


http://www.tendencias21.net/El-color-es-co...bras_a3683.html
El color es construido por el cerebro de la misma forma que las palabras
Un nuevo estudio revela que siempre relaciona el color con una forma, aunque ésta no exista
Se suele pensar que el color es una característica fundamental de los objetos, pero en realidad los colores que vemos dependen de procesos biológicos de los ojos y del cerebro. Un nuevo estudio ha revelado que el cerebro procesa la forma de un objeto y su color siguiendo dos vías separadas y que, aunque la forma y el color de los objetos normalmente estén relacionados, la representación neuronal del color puede “sobrevivir” sola, sin forma que la acompañe. Cuando esto sucede, el cerebro establece una nueva relación entre ese color y una forma visible alternativa. El hallazgo ha revelado una nueva propiedad básica de la visión, aumentando la comprensión de cómo el cerebro es capaz de integrar las múltiples características de cualquier objeto (forma, color, localización y velocidad), en un todo unificado. Por Yaiza Martínez.


Ya tendríamos la explicación de alguna forma de la belleza, pues la imagen virtual tan solo aplicaría de forma inconsciente la proporción aúrea. Pero no, imaginemos que el señor ciego que decíamos, además un día se compró un inhalador y se quedó sin olfato ajjaja (pobre hombre), pues aún con todas el mismo mecanismo actuaría para el resto de los sentidos, tan solo serían arquitecturas cerebrales deforma virtual de la concepción real.

Pero hay temas en como encajar la belleza donde no son terminan de coincidir , la belleza en cada cultura ( por ejemplo las mujeres jirafa o tribus donde la belleza es dilatarte partes del cuerpo y un sin fin de ejemplos) y la belleza en la historia, por ejemplo los cuadros de rubens. Otro tema es encajar el amor plátonico y el amor en general, pues no siempre el cánon de belleza encaja, ni el propio concepto personal de belleza , ¿nunca has oído eso de que le ve o ves en tal persona?.

Supongo que la vía más fácil al concepto de amor es buscarle explicaciones químicas y biologicas, yo no lo veo tan claro, otro día te lo explico, aunque eso si supongo que yo soy una persona más descerebrada laugh.gif
Bueno pues no quiero enrollarme mas.Gracias por tu post tan divertido. Un saludillo
DSB69
CITA(vocecita @ 09/10/2009 - 10:36) *
(...) La verdad que el tema es interesante y muy controvertido, pero ha sido divertida tu forma de contar las cosas de como encajar la belleza .
(...) Bueno pues no quiero enrollarme mas.Gracias por tu post tan divertido. Un saludillo
Hola otra vez, vocecita. ¿Cómo te va? Gracias a ti, por pasarte a leerlo y comentarlo.

No te preocupes si no te contesta mucha gente, eso no quiere decir que estés escribiendo solo para hacer un poco de gimnasia con los dedos. Cuando yo empecé a escribir en estos foros mis largas pajas mentales que nada tienen que ver con nada, no me contestaba ni su puta madre, y yo me preguntaba si es que a la gente no le interesarán unos pensamientos tan raros. Años después, a menudo sigue sin contestarme ni el Fistro, pero por lo menos sé que hay algunas personas que leen mis contribuciones y a quienes les resultan, cuanto menos, entretenidas.

Muy interesante, eso que me cuentas acerca de la proporción "áurea", aunque nada tiene que ver con el oro. Una vez leí unas ideas muy interesantes de un cirujano plástico -quien presuntamente conoce mejor que yo cuáles son los cánones generalizados de la belleza, si es que hay alguno- y el tío sostenía que aquella proporción aparece en innumerables rasgos de los rostros universalmente bellos; cuanto mayor la precisión con la que aparece, más bellos los rostros. No sé si será cierto, pero si es así, en realidad no me extraña. La proporción áurea, y los números de la serie de Fibonacci asociada a ella, son valores recurrentes en multitud de estructuras biológicas.

Pero tienes razón al observar que en muchas parejas, alguno o los dos individuos se alejan de cualquier patrón de belleza que podríamos considerar estándar. Sin duda, las carencias que pueda uno tener en su aspecto exterior puede suplirlas con muchas otras virtudes, y si bien yo me centré en las sonrisas bonitas por razones que no vienen al caso, en realidad me refería a la belleza en general; no solo a ese rasgo visual.

Y como dices, los mejores contraejemplos de lo que he dicho -no toda la belleza puede asociarse a los rasgos anatómicos de un individuo sano y fuerte- se pueden encontrar entre otros animales que no son humanos. Por ejemplo, en el pavo real.

Es obvio que a las hembras del pavo real, a quienes llamaré "pavas reales" aunque me suena un poco raro, les gustan los machos con la cola grande, como a muchas de las hembras humanas, y también les gusta que sean vistosas; mucho más vistosas de lo que a la mayoría de las hembras humanas les gusta que sean las colas de sus machos. Si no, la mayoría de los tíos nos tatuaríamos dibujitos en la minga para hacerla más atractiva. En consecuencia, los genes de los machos del pavo real se esfuerzan por producir individuos de colas grandes y vistosas, con motivos geométricos altamente regulares y simétricos.

Aquel rasgo no puede ser identificador de un individuo sano, porque como sabrán algunos hombres, una cola excesivamente grande se puede convertir en un engorro. Me río yo del pavo real más guaperas cuando tenga que correr con esa cola huyendo de algún depredador. Pero entonces, y repitiendo las preguntas que me hacía al comenzar el hilo, ¿para qué puede servirle a la pava real el quedarse embobada mirándole la cola al macho? ¿Qué utilidad tiene eso, desde un punto de vista evolutivo?

Pues la misma; detectar mutaciones invisibles que de otro modo podrían arruinar, a largo plazo, su capacidad para tener descendientes.

El crecimiento de las neuronas que conectan las fibras sensoriales que identifican a un individuo del sexo complementario con las fibras efectoras que producen una respuesta de atracción o repulsión está cuidadosamente dirigido por los genes que fabrican el cerebro en cuestión, lo cual quiere decir que aquellos gustos son heredables por la descendencia.

Cuando un individuo fija su atención sobre otro del sexo complementario porque encuentra algunos de sus rasgos atractivos, y el otro resulta estar muy bien capacitado para producir una descendencia fuerte y saludable, aquello beneficia también a los genes que fijaron el gusto, aunque no sean necesariamente aquellos rasgos los que hacían de su compañero un progenitor ideal. La asociación temporal entre genes de buen superviviente y genes del gusto por un determinado rasgo promueve a todos ellos en el acervo genético común.

Con el transcurso de las generaciones, si el rasgo en sí no supone un impedimento para la vida de quien lo posee, su posesión supone entonces una ventaja para el portador, puesto que posee una característica que lo hace atractivo ante muchos individuos del sexo complementario; individuos que además tienen, con una probabilidad relativamente alta, genes de buen superviviente. De ese modo, se puede establecer una presión selectiva no hacia los factores originales que hacían del primer progenitor uno bueno, sino hacia los rasgos que lo hacían atractivo.

Así, después de muchas generaciones, quizá sea una cola grande y vistosa lo que atrae a una hembra y no unas piernas fuertes con las que correr rápido, pero aún así la cola grande y vistosa se convierte en un indicador de la calidad general de los genes.

Si un pavo real tiene mutaciones en los genes que hacen una bonita cola grande y vistosa, es probable que también las tenga en las regiones del genoma que afectan a la recombinación, y por tanto la opción de descartar al individuo y concentrarse en la búsqueda de un compañero más guapo tiene cierta ventaja evolutiva sobre la opción de quedarse con el compañero feo y arriesgarse a que los hijos salgan estériles.

En general, cuando un atributo es poco conspicuo en los individuos de un sexo, pero muy conspicuo -a la par que poco funcional- en los individuos del sexo opuesto, aquello se debe a una selección hereditaria ligada a la atracción sexual. Y se observa no solo en las colas de los pavos reales, o en las enormes y elaboradas cornamentas de algunos rumiantes, sino tradicionalmente en el saldo de la cuenta corriente de los humanos varones.

Afortunadamente, los tiempos están cambiando, pero durante la mayor parte de la historia y en gran parte de las culturas, el hombre ha sido el administrador de las riquezas de las que disponía cada pareja o núcleo familiar. Y aún hoy día, para muchas mujeres, el valor económico de los hombres es un factor de atracción irresistible a tener muy en cuenta. Mencionabas a la Bella y la Bestia... la bestia tenía un castillo, ¿no?

Confío en no ofender a nadie con mi elección de palabras, puesto que se trata de una coincidencia fonética casual, pero si entendemos por "buda" a una mujer que practica el sexo con un hombre a cambio de una retribución económica -en dinero, en joyas, o en lo que sea- entonces es cierto que hay mucho hijo de buda por ahí suelto. Y no solo en el Tíbet.

Supongo que también por eso hay tantas mujeres que se ven irresistiblemente atraídas hacia auténticos hijos de buda que las tratan sin ningún decoro. En este planeta, cuanto más hijo de buda se es, mejores garantías de éxito económico se tienen, y es evidente que a muchas mujeres lo que les interesa es la pasta de sus maridos. Así que no sé tú, pero yo veo ahí cierto paralelismo con la selección sexual de la cola del pavo real. El saldo en la cuenta corriente es un rasgo asimétrico en hombres y mujeres, y no tiene una utilidad funcional. Quitando para fardar delante de las mujeres -indicando una obvia relación con el sexo-, muchos hombres solo se gastan su dinero en lo que les permita obtener más.

Y así nos va en este loco planeta. Mi consejo, para aquellas mujeres a quienes apetezca mejorar el mundo y que aún estén a tiempo para hacerlo, es que no pongan sus úteros a disposición del primer hijo de buda forrao de "basda" que se les presente, por muy atractivo que les parezca. Las futuras generaciones de buena gente que puedan venir detrás de nosotros, sin duda se lo agradecerán.

Pero en fin, tienes toda la razón. El tema de la belleza se puede complicar muchísimo más y con esta charla no hemos hecho más que arañar la superficie. Estaré atento de lo que quieras contarme. Hasta entonces, gracias de nuevo por tu interesantísimo comentario.

Cuídate.
Limonada
Gracias, tío genial y divertido. Aunque este útimo post tuyo no lo capto (¿o no hay nada que captar?)
CITA(DSB69 @ 09/10/2009 - 04:41) *
En fin, Limonada, espero que te gusten los geranios. Son bonitos, ¿no? Gracias por tus palabras y un beso.

Los geranios no me gustan demasiado, prefiero las flores grandes en capullo rolleyes.gif Otro beso.
vocecita
Hola Ds, perdona por no contestar antes, simplemente no he entrado a internet en días.
Siguiendo con el tema, y tu divertida manera de explicarla, atribuyes la existencia de la belleza como un elemento para la supervivencia de cualquier especie; en tanto haya valores que hagan, más fuerte a ese animal o persona para sobrevivir...y puede ser; pero lo cortés no quita lo valiente. sin dejar dicha posibilidad, hice el inciso de la proporción áurea simboliza la pauta universal que sigue la armonía en la naturaleza, que se encuentra presenta en multitud de campos demostrables matemáticamente, ya que éste se corresponde a un valor numérico.

Es decir, un número que se repite, que está presente en todo el universo se corresponde a la llamada belleza o armonía, ¿o acaso deberíamos distinguir entre tipos de belleza?, ¿es la belleza pura armonía?. Sorprende que asociemos belleza con armonía, pues ante todo tal concepto no solo está relacionado con los elementos físicos, más bien que nace como un concepto musical, donde las notas musicales aparecen en secuencias en el tiempo produciendo un equilibrio. En la literatura, se comprende la armonía en el verso, y así comprenden muchos pensadores actuales que este número que simboliza la armonía, la belleza y el equilibrio, unifica el todo, sería como lo de las muñequitas rusas...un mundo grande en equilibrio bajo esa pauta, con submundos en armonía con el primero. no es de extrañar que aunque la belleza parece un elemento puesto como un elemento de consumo, pase inadvertido al físico o al matemático, siendo este un concepto numérico.

Tendemos a delimitar campos, como por ejemplo la literatura y la física, la música/matemáticas como si estos fueran dos mundos separados por un océano, donde los conceptos y pautas no tuvieran nada que ver unos con otros...ya sabes, eso de oye que yo soy de letras o yo soy de ciencias, y personalmente pienso que es un absurdo pues aunque los enfoques puedan parecer diferentes, son la misma cosa. Esto a su vez demuestra una vez más que la integración de la armonía , o ensamble universal es una necesidad para la existencia del todo..y aqui me viene a la memorieta un experimento que puede parecer monstruoso o de ciencia ficción
te dejo un video, que si tienes tiempo, puede que de mucho que pensar ^^
http://www.divxonline.info/pelicula/1739/E...ante-de-cabeza/
Es sobre el primer trabajo de trasplante de cabeza, lo que más sorprende son las conclusiones del doctor Rober white, donde hace el apunte de que el pensamiento no habita tan solo en el cerebro como se presupone, si no en todo el ser; aplicado a lo que estamos hablando, hablaríamos de elementos no visibles a los ojos que hacen que entendamos la belleza como un elemento que habita en el "todo" de cada ser. Parece un galimatías, pero la belleza para ser conceptuada depende de como la percibimos cada individuo, si este no es capaz de coexistir en armonía , no es capaz de identificarla.

Pensamiento y universo, belleza y armonía, lo grande y lo pequeño ..todo. no deja de ser más que un elemento del pensamiento consciente..
Y aquí va mi pregunta ¿que es la conciencia?, pues aunque aplicaras tu visión sobre la necesidad de la belleza, como elemento evolutivo, no dejaría de ser más que una percepción de la conciencia en identificar el equilibrio e integrarse en él.

Yo quizás voy un poco más allá de la superficie del tema y entiendo que el elemento belleza explica la existencia hasta en lo más pequeño, allí donde los elementos se comportan fuera de las leyes relativas, sin dejar la pauta en una canción universal, donde cada cuerda del universo habita en perfecta armonía
http://video.google.com/videoplay?docid=-5...89523709150608#

Claro está que podemos hacer del tema algo más comprensible a todo lector, y preguntarnos en como la belleza incide en la sociedad actual como un elemento de consumo, como muestra la cirugías plásticas. O el porque de la evolución de los cánones de belleza; y aún con todo tan solo nos estaría explicando ese comportamiento la necesidad de integrarse cada ser, de compartir información sea genética o lo que quieras, pero no se diferencia de cualquier materia del universo que se une para ser un nuevo elemento.

No siendo tan profunda, una pregunta :
¿Porque la gente está obsesionada con las cirugías plásticas, cuestión de moda o cuestión de aceptación social?.
venga no escribo mucho más que soy un poco petarda jaajaj
blink.gif
Cuídate tú tb. saludos
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