Leo con profunda tristeza como el término "primitivo" es utilizado una y otra vez por I. Gallo para describir a las comunidades indígenas que aparecen en el programa de Cuatro 'Perdidos en la tribu'. El empleo de términos como "primitivo", "salvaje" o "de la edad de piedra" para referise a los pueblos indígenas refuerzan la idea de que estos pueblos han permanecido sin cambios en el transcurso del tiempo y de que, por tanto, "estan atrasados". Una idea tan errónea como peligrosa. Errónea porque todas las sociedades se adaptan y cambian, y peligrosa porque se utiliza con frecuencia para justificar su persecución o un "desarrollo" forzoso en aras de un "progreso" que nunca les reporta una vida larga y feliz.

Por contra, este supuesto "atraso" es utilizado con demasiada frecuencia por gobernantes ambiciosos y sin escrúpulos para esconder la expoliación sistemática de los territorios indígenas. Sirva como ejemplo lo que está ocurriendo con uno de los pueblos que aparecen en el mencionado programa: los bosquimanos del Kalahari (identificados como 'bushman' en el artículo y el programa) están viviendo a día de hoy el que seguramente sea uno de los momentos más dramáticos de su ya milenaria y sufrida existencia. Apelando a un supuesto "desarrollo" de las comunidades, el gobierno ha expulsado de sus tierras a los bosquimanos, obligándoles a vivir en campos de reasentamiento que ellos mismos denominan "lugares de la muerte". Aquellos que se han resistido a su expulsión o han regresado a los poblados han sido perseguidos e incluso torturados hasta la muerte por funcionarios del gobierno. Se les ha cortado el suminisitro de agua y se les impide cazar de forma sistemática. Detrás de todo ello, tal como ha venido denunciando la organización Survival Internacional, está la existencia de yacimientos de diamantes (más información en www.survival.es)

Existen más de 150 millones de indígenas en todo el mundo. A casi todos se les acosa incesantemente: sufren la anegación de sus tierras, son exterminados por epidemias, han de abandonar sus hogares a causa de la tala y la minería, o son perseguidos a causa del racismo y la ambición de quienes los califican de "inferiores" o "primitivos". Quisiera apelar a El País y el resto de medios de Prisa a la responsabilidad social que es inherente a su condición de medio de comunicación, instándole a no volver a referirse nunca a ningún pueblo indígena en términos como el empleado en el artículo. Con ello evitará reforzar estereotipos desacertados que provocan un sufrimiento real.