CARLOS ORTEGA
EX - PRESIDENTE DE LA C.T.V.
UN VENEZOLANO SERIO
( ENTRE TANTO PAYASO )
-------------------------------------------
“Mi fortaleza sigue intacta”
“Todo apunta a la desaparición definitiva del movimiento sindical libre y democrático”, dice el presidente de la CTV desde el exilio
Manuel Isidro Molina
La dureza del exilio no ha quebrantado ni un ápice en la convicción democrática del político y líder sindical Carlos Ortega, presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) desde el año 2001, posición desde la que encabezó posteriormente un paro cívico en contra del gobierno de Hugo Chávez. Hoy más que nunca, se siente más radical que cuando presidió la organización sindical y solamente lamenta, que por su condición de asilado y por respeto al país que le dio cobijo, no pueda manifestar su verdadero pensamiento político de opositor férreo al presidente Chávez.
“Por razones obvias, no puedo manifestarme como soy, con más dureza, a veces siento que no soy yo, pero dentro de todo, agradezco a Perú, a su canciller y al presidente Alan García por el asilo que me otorgaron. Han sido años duros, el exilio es duro”, dijo.
Con unos kilos de más y abundancia de canas, pero siempre dispuesto al diálogo sincero señala a la periodista de “La Razón”, que sigue siendo el mismo hombre que lucha por sus ideales y “cada vez con más contundencia”. “A mi me dieron duro, pero he aprendido a reflexionar, a pensar en mi soledad, no hay apoyo, ni solidaridad conmigo. Me he sentido muy solo, pero aquí estoy en la lucha, sin bajar la cabeza”.
-“A mi me llamaron cobarde cuando huí, pero ahora el tiempo me ha dado la razón, algunos me entendieron, otros no. No soy cobarde y mi fortaleza se mantiene intacta. Soy un hombre firme, pero repito, me han dado duro, estoy abandonado”, agregó.
ESTOY DESEMPLEADO, PERO SOBREVIVO
-¿Cómo se ha sentido en estos últimos tiempos?
-El exilio es muy duro, pero me siento bien, con la misma fortaleza e integridad de siempre, con la moral muy en alto y sobre todo muy optimista, por supuesto, con la tristeza propia de quien está extrañado de su patria y de su hijos por razones políticas.
-¿De qué vive? ¿Qué hace?. ¿Ha tenido problemas económicos para subsistir? ¿Quién lo ayuda?
-Estoy desempleado, subsisto con la ayuda de los muy pocos amigos que me quedaron, los dedos de la mano me sobran si los cuento. Esto lo digo con la mayor franqueza, con la sinceridad que me ha caracterizado siempre, no tiene que ver con resentimientos, ni para que nadie se apiade de uno, sino mas bien para que los que aun no han pasado por esto, pero que van a pasar porque allá no se salvará nadie, como siempre lo he dicho, tengan una idea de lo que es vivir en el exilio sin tener recursos económicos ni bienes de fortuna, como es mi caso. Claro que ruego al Todopoderoso para que ningún otro venezolano, corra con esta suerte. También cuento con la ayuda afectiva de una familia peruana que me ha acogido como uno más de ellos y que de manera solidaria y desinteresada me abrieron las puertas de su hogar.
DE LA CTV NO RECIBO NADA
-¿El partido AD lo echó al olvido? ¿Tiene apoyo de la CTV?
-He tenido el apoyo de algunos de mis compañeros de la dirección nacional del partido. En efecto es justo mencionar a Henry Ramos, Edgar Zambrano, Adolfo Padrón, Luis Aquiles Moreno, William Dávila, Jesús Urbieta, Octavio Lepage, Carlos Canache Mata, Oscar Ronderos, entre otros. Sin embargo, la institución que yo considero mi partido en cuanto a mi actividad profesional, mi ocupación, es la CTV, y de esta no he recibido apoyo ni solidaridad, ni como institución ni de los que la dirigen, cuestión que resulta conmovedora porque si no han sido capaces de defender a su propio presidente, qué pueden esperar los trabajadores y sus familias de parte de esos dirigentes. Esto lo digo no con el ánimo de atacarlos, sino con la intención de que reflexionen, que asuman el rol que les corresponde, de acuerdo a la voluntad mayoritaria de los trabajadores venezolanos que los eligieron como sus representantes en el seno del comité ejecutivo.
POR LUCHAR ME ENCUENTRO ASILADO
-¿Siente nostalgia por no estar en su país? ¿Le gustaría poder luchar acá?
-Por supuesto, que sí. Como ya he dicho antes, extraño mi hijos, mis nietos, mi mamá, mi familia en general, mis amigos, mi Paraguaná, la comida, las costumbres, la Confederación, mis trabajadores y sus familias, la prensa, Caracas. Este sentimiento no tiene prioridades, todo lo extraño con la misma fuerza.
-Desde los once años de edad estoy luchando por la vida y por mi país y es precisamente por luchar allá, es que me encuentro aquí. Uno, por lo que es de uno, lucha desde cualquier sitio donde esté, más si se trata de luchar por una patria como Venezuela.
NO ME ARREPIENTO DE NADA
-¿Qué hace para no pensar en lo que sucedió luego del paro cívico del 2002 y lo que sucede actualmente en Venezuela? ¿En qué se distrae actualmente? ¿Cómo es su día a día?
- Jamás he dejado de pensar en lo que sucedió y en lo que está sucediendo. Día a día, sigo paso a paso, lo que sucede en mi país y en esa misma proporción aumenta mi angustia y mi preocupación por los trabajadores, el movimiento sindical y en general por el pueblo venezolano. Realmente es imposible que no piense en todo lo que se vivió y lo que sigue aconteciendo y mis reflexiones me llevan a concluir con mucho convencimiento y vigor, que todo lo que hicimos fue en defensa del sistema de libertades y de los trabajadores y por ello, no me arrepiento absolutamente de nada de lo que en ese sentido realicé. Esa labor era mi obligación y sigue siéndolo, en mi condición de luchador social comprometido como el que más con mis compatriotas. Y reitero, si tuviera que volver a hacerlo lo haría de la misma manera.
-Mi vida en Perú es de aprendizaje, he aprendido tantas cosas, como cocinar, antes no sabía ni freír un huevo, ahora cocino, a mi me gusta comer bien, en Lima se come sabroso. He tenido que “echarle” a la cocina, no tengo muchos recursos y me ha tocado, cuando mi compañera no está conmigo. Muchas veces soy un hombre solo. Pero también he aprendido a reflexionar, a pensar, a leer.
ME REUNÍ CON ROSALES
-¿Vio a Rosales? ¿Ha tenido contacto con Timoteo Zambrano y Omar Barboza, los acompaántes de Rosales?
-Si, estuve reunido con Rosales y Zambrano hace escasos días, la conversación giró en torno a los trámites que realicé para lograr el asilo en Perú, es decir, comentamos lo que fue mi experiencia con las autoridades peruanas desde el momento en que llegué hasta ahora. La conversación fue muy cordial y por supuesto, me puse a la orden para lo que me necesiten.
LA FUGA
- ¿El exilio de la época de Pérez Jiménez es igual al de este gobierno?
-No, indudablemente que no. La diferencia es abismal, si bien yo no lo viví, tuve la oportunidad de conocer a muchos de los dirigentes que fueron al exilio en esa época como Rómulo, Prieto, Andrés Eloy, Manuel Peñalver, Carlos Andrés, entre otros, e incluso algunos miembros del partido comunista, PCV, quienes eran escondidos y protegidos por dirigentes y familias adecas.
-La diferencia es tal que todos esos que fueron al exilio, aun hoy, son considerados como héroes de la patria. En cambio, nosotros, Carlos Ortega, Carlos Fernández, Juan Fernández, Horacio Medina, Patricia Poleo, Jesús, Darío y Rafael Faría, Eduardo Lapi, Manuel Rosales, muy por el contrario, hemos sido calificados de cobardes y traidores por los propios factores de oposición, incluidos algunos colegas suyos. En mi caso, hasta han tenido la osadía de decir que me fugué con la ayuda del régimen.
-Particularmente, fui duramente censurado por propios y extraños: sector político, medios de comunicación, sectores sindicales, y ahora, transcurrido el tiempo, ha quedado demostrado que tenía la razón y usted verá como detrás de Rosales que es el último, caerán otros muchos.
LOS TRABAJADORES DEBEN
DEJAR EL MIEDO
-Se celebró otro Día del Trabajador ¿Con las nuevas leyes que piensa promulgar la AN, quedarían eliminados los sindicatos? ¿El conflicto laboral está en ebullición? Se ha comentado que lo que sucede en Guayana pudiera desatar un estallido social ¿Qué opina?
-No puedo referirme a este punto sin emitir una opinión netamente política y ello me está prohibido por la Ley de Asilo del Perú. De tal manera, que me referiré a la situación económica y laboral y la misma en efecto es muy difícil, muy delicada, muy grave. Los logros alcanzados durante cuarenta años de democracia, no por bondad de gobierno alguno sino mediante una lucha férrea, constante, disciplinada y con la participación activa de los trabajadores y sus familias, se han venido perdiendo vertiginosamente. Todo apunta a la desaparición definitiva del movimiento sindical libre y democrático, incluidos los salarios, pero esto no es nuevo, esto lo advertí en múltiples oportunidades desde el inicio de esta administración.
-¿Es cierto que el incumplimiento contractual por parte de PDVSA afecta a los trabajadores que lo denuncian?
-Como señalé anteriormente, mi condición de asilado político comporta ciertas limitaciones ciudadanas y una de ellas es la prohibición de dar declaraciones políticas. Ello me impide dar una opinión al respecto, pues la misma no la puedo desligar de la situación política y del régimen político que rige en nuestro país, lo cual implicaría una trasgresión a dicha la prohibición.
http://www.larazon.net/politica.html