Confío en que los administradores del foro tengan a bien conservar este mensaje para el interés de cualquier otro lector. No trato de hacer apología de ninguna droga y quiero dejar bien claro que no recomiendo a nadie tomarlas -porque sus efectos pueden ser desastrosos para la salud física de quien las toma y para la salud mental de quienes le rodean- además de recordar a quien pueda estar leyendo estas lineas que el consumo de sustancias estupefacientes es contrario a la ley vigente en España.
En todo caso, estoy admitiendo que, a pesar de esas advertencias, yo soy lo suficientemente gilipollas como para consumir algunas drogas con cierta regularidad. Tabaco, una droga más o menos natural de la que soy forofo desde que era demasiado pequeño como para admitirlo aquí sin rubor -y que esa sí te coge de los huevos y no te los suelta; he visto a fumadores recaer después de varios años sin fumar, y sabiendo ellos mismos lo que les costó dejarlo- y con muchísima menos regularidad, cannabis. Por ejemplo, cuando estoy de paso por Amsterdam, donde sí es legal consumirlo.
Dicho esto, voy a intentar exponer de nuevo mi opinión, porque, sin duda debido a algún problema técnico, ayer no logré que quedara aquí reflejada. Yo soy un poco ateo, pero como no tengo muy claro a quién rogar para que interceda en esta suerte, por una vez y sin que sirva de precedente voy a rogar por favor a Dios que no borre este mensaje, ya que yo me tomo la molestia de escribirlo por si resulta útil a los demás. Gracias de antemano, Dios, por su comprensión.
Ayer [por antesdeayer] tuve con alguien un debate similar, y me acordé de este hilo. Lo he vuelto a leer y, quitando ciertas absurdas referencias a la tauromaquia, a la pederastia, al infanticidio y al canibalismo de infantes pederastizados e infanticidados, es un hilo interesante. Hay varias historias personales que ilustran lo peligrosas que pueden llegar a ser las drogas, y que pueden ser muy útiles para que los demás actúen con prudencia, y también está mi propio punto de vista, que aún suscribo palabra por palabra. Por eso, lo voy a recuperar para el beneficio de otros lectores, aunque posiblemente no me quede después para seguir debatiéndolo.
Pero como yo soy de rajar y rajar, no puedo evitar opinar un pelín más.
CITA(Markkus @ 14/04/2009 - 23:03)

(...) Aunque no te lo creas lo único que me gusta y me pone bien es correr, nadar, subir montañas y demás cuestas naturales, dar puñetazos y patadas a un saco, subirme al palo mayor de un barco o a la cresta de un árbol con ayuda de una cuerda o la de mis manos, eso es lo que me pone a mi, sudar mucho y sentir esos esfuerzos, esa es mi única droga y vicio, y luego ducharme y sentir el cansancio natural que el ejercicio físico te da, [casi todo] lo demás ni me pone ni me gusta. (...)
Te lo vuelvo a repetir, las drogas son malas, todas, las blandas y las duras, las naturales y las sintéticas, las que salen de la tierra y las que salen de un laboratorio. Tarde o temprano te enganchan, algunas suave y lentamente, otras de golpe y porrazo, pero engancharte te enganchan todas, créeme.
Ya, y matar siempre está mal, y los seres humanos nacen todos iguales, y la democracia es el gobierno del pueblo...
¿Por qué iba a creerte? Yo, cuando creo algo, es porque tengo suficientes elementos de juicio como para alcanzar cierta conclusión, pero no estoy seguro de su certeza. Trato de basar mis decisiones en el entendimiento, no en las creencias. ¿De qué me serviría creerte -aceptar lo que tú dices como cierto- si es perfectamente posible que estés equivocado, al igual que es perfectamente posible que esté equivocado yo? Aceptar lo que dices como cierto, solo porque lo dices tú, y no porque sea mi propia conclusión alcanzada tras comprender el asunto desde múltiples puntos de vista, me parecería una imprudencia por mi parte. No voy a comportarme según tus preceptos, porque yo tengo mi propio cerebro que dictamina mi propio comportamiento.
Pero date cuenta que a esta situación no se le puede dar la vuelta; yo no voy recomendando a nadie que se comporte de tal o cual manera -lo que hagan los demás con sus vidas es problema de los demás, y no mío- y definitivamente no recomiendo a nadie que me crea. De hecho, no hace falta leer muchas de mis contribuciones para encontrarse con alguna en la que recomiende precisamente lo contrario: que a mí, nadie me crea, no vaya a ser que esté equivocado. Lo que pasa es que expongo mis reflexiones en alto, por si no lo estoy y alguien las entiende; que no es lo mismo. En este hilo, por ejemplo, no he recomendado a nadie tomar drogas porque no estoy seguro de que no vayan a dejarme a mí mismo gilipollas.
Así que si yo estoy equivocado en mis apreciaciones, no pasa nada porque me limito a aplicarlas a mi propia vida, que es la única de la que mi cerebro es realmente responsable. Ahora bien, si tú te equivocas en las tuyas, estás tratando de coartar innecesariamente las vidas de los demás, en base a tus propios gustos; lo cual, viniendo de alguien a quien presupongo demócrata, raya en lo intolerable.
Porque a mí tus gustos me parecen muy bien, me parece estupendo que a ti te ponga correr, nadar, subir montañas y demás cuestas naturales, dar puñetazos y patadas a un saco, subirte al palo mayor de un barco o a la cresta de un árbol, sudar y sentir el esfuerzo; aunque te recomiendo que tengas cuidado al subir a las alturas, que las caídas pueden ser muy serias. Ahora bien, si te caes, son tus huesos, y no los míos. Como comprenderás, no pienso prohibirte tus aficiones y, por mi parte, ahí tienes todo el bosque para subirte a todos y cada uno de los árboles.
Pero a mí eso no me va; chico, se ve que somos así de diferentes. A mí me gusta ejercitar mi mente, con y sin drogas, mucho más que ejercitar mi cuerpo, y no creo que eso sea mejor ni peor, sino que son simplemente gustos diferentes. Y del mismo modo en que a mí me haces un daño muy marginal si te matas cayéndote de un árbol, yo a ti te hago un daño muy marginal si me mato fumándome ochenta mil canutos de una sentada. Así que no veo por qué esa insistencia tuya en decirme con dureza lo que yo tengo que hacer con mi vida, cuando yo no me inmiscuyo en lo que tú debes hacer con la tuya.
Yo no tengo pareja estable o hijos, así que en realidad me la pela morirme esta misma noche. Me da pena pensar en la pena que sentirán algunas personas si algo me ocurre, pero es que no tengo la certeza de que vaya a abrir los ojos mañana. Entra dentro de lo posible que esta noche, en un descuido por mi parte, me atropelle un autobús. O me caiga un suicida encima, como le pasó al tío aquel en Barcelona hace unos meses. No tengo la intención de morirme esta noche, pero aquello desde luego que no es una garantía de que seguiré vivo mañana. Yo, por si acaso, me despido hoy. Y si luego resulta que mañana sigo vivo, pues no se me caerá el mundo encima por reconocer que estaba equivocado.
Quizá, para ti, el objetivo de la vida sea prolongarla a toda costa, y si es así te doy mi enhorabuena. Siendo un tío tan deportista, es posible que tu cuerpo te aguante durante muchos años. Aunque no te creas que aquello es una garantía, porque tampoco lo es. Anda que no me he reído yo de deportistas que se murieron de un ataque al corazón en pleno deporte. Je je je... dulces ironías que tiene la vida. Eso sí, lo siento por sus familiares y amigos, porque yo también tengo familiares y amigos deportistas y es probable que no me ría si ellos se mueren en mitad de hacer su deporte.
Pero para mí no. Para mí, el objetivo de la vida es pasármelo tan de puta madre como me dejen -aunque no siempre me dejen pasármelo tan de puta madre como a mí me gustaría- durante la mayor parte del poco tiempo que dure mi vida. Porque no nos engañemos; mi vida va a durar poco tiempo. Quizá, si tengo muuuuuuuucha suerte -que no creo- tal vez llegue a los... yo qué sé... ¿2.000 años? Pero eso es un simple abrir y cerrar de ojos comparado con el tiempo que lleva existiendo Júpiter. Así que, como sé que el récord de longevidad no me lo voy a llevar yo, paso siquiera de intentarlo. Que dure lo que dure, y que me lo pase lo mejor que pueda; igual que mi sobrino Miguel, a quien le diagnosticaron su fibrosis quística con solo cinco meses de edad y que no sé cuántos de sus cumpleaños celebraremos. Él y yo, nos lo pasaremos lo mejor que podamos mientras duremos.
Y ojo, que a mí me parece cojonudo que tú te pases subiendo árboles hasta los cien años; lo jodido va a ser que haya árboles para cuando tú llegues a esa edad. Pero si los hay, me encantará verte subirlos cuando tengas un siglo. Aunque para eso, lo ideal sería que tú tuvieras ya una edad próxima a los cien años, y no próxima a mis casi treinta y cinco, porque con lo poco que me cuido yo, no llego a los cien ni de coña.
Lo que a mí me gustaría es que a ti te pareciese igual de cojonudo que yo me fumase los canutos que yo quisiera hasta matarme con ellos. Al fin y al cabo, se trata de mi vida, y no de la tuya. Eso no quiere decir que yo pretenda matarme a base de fumar canutos, pero soy consciente de que aquello puede pasar, y no me importa. Y a mi inteligencia le dejo la tarea de que me muera de otra cosa. Porque lo que tengo muy, muy claro -mucho más claro de lo que parecen tenerlo algunos sanotes y deportistas- es que me voy a morir, al igual que ellos.
Tranquilo, que yo no pienso exprimir a la sanidad pública rogándoles que salven mi vida del cáncer de pulmón que quizá haya empezado ya a corroerme por dentro, porque me consta que las autoridades sanitarias llevan advirtiéndome desde pequeñito que aquello me podía pasar, y me he pasado sus advertencias por el forro de los cojones. A ver con qué cara me presento yo después allí a pedirles que se gasten el dinero de todos en salvarme a mí la vida, como si mi vida no hubiese sido siempre mi propia responsabilidad.
En fin, que quizá todas las drogas sean malas, quizá matar siempre esté mal, quizá todos los seres humanos nazcan iguales, y quizá la democracia sea el gobierno del pueblo, pero yo no me creo ninguna de esas cosas. Si los demás se las quieren creer, ese ya es su propio problema.
Un saludo.