El Espanyol llevaba sin ganar un partido de Liga 111 días; sin vencer en el Camp Nou, 27 años; nunca en la historia había ganado el colista en el campo del líder... Barça 1-Espanyol 2. Y... Real Madrid 6-Betis 1. Lo que es lo mismo: la distancia entre Barça y Madrid ha pasado de 12 a 7 puntos en sólo dos jornadas. Anoche mismo, en la tertulia de los mojitos, comprobé el pulso de un culé: “Hasta hoy no lo hubiera pensado, pero ya empezamos como siempre. Estoy seguro de que al final perdemos la Liga”, confesó con pesar.
Y eso es lo que nos hace grandes a los madridistas: ante los retos imposibles, creemos de verdad, con fe ciega, en su consecución. Me gustó la frase de Xavi, el capitán del Barça, antes del partido (cuando la distancia era aún de 10 puntos): “Si fuéramos nosotros los que estamos segundos en esa situación nunca pensaríamos en alcanzar al líder. Ellos, en cambio, sí se lo creen. Somos diferentes”. Sí, sí lo somos. Históricamente el Barça siempre ha tenido mejores jugadores que el Madrid, siendo estéticamente inalcanzables cuando les daba por jugar bien. Lo que hemos podido comprobar en el último lustro con los equipos dirigidos por Rijkaard y Guardiola. Pero, eso sí, cuando se escucha hablar de raza, furia, garra, fe y pasión, todos saben que es el Real Madrid el destinatario que encarna esos valores. Principios grabados en nuestro escudo, que son los que nos han hecho el mejor equipo de la historia.
Siete puntos aún son muchos. El Barça está mucho mejor y lo lógico es que gane la Liga. Así como tiene muchas opciones en Copa y Copa de Europa. El Madrid, con cambio de entrenador y de presidente, inmerso en la batalla preelectoral, no podría superar un mínimo bache que catapultara la aparente estabilidad. Esos son los argumentos que dicta la lógica. A estos se contraponen los del madridista de a pie: Somos el Real Madrid, creemos en las remontadas más imposibles porque ya las hemos logrado antes. Raúl encarna el espíritu de Juanito. Nos encanta que nos den por muertos y que se rían de nosotros cuando decimos que vamos a ganar la Liga y la Copa de Europa. Porque así disfrutaremos más cuando veamos sus bocas abiertas y su gesto alicaído al contemplarnos ellos eufóricos en la Cibeles. Y, si al final perdemos, la fe en esta causa será la que nos haga más fuertes en las próximas batallas. Sí, somos el Real Madrid.
Indudablemente, me quedo con el argumento más lógico. El que apela a un Raúl celebrando con su capote la gesta de la remontada. ¡Tiembla, Barça!
PD. ¡Qué gran tarde la de ayer, que se completó con la derrota del Atleti en Sevilla y la eliminación en la Copa de basket de Barça y Estudiantes! Sólo falta que hoy casquen en la final los antimadridistas del TAU, que el jueves se lo pasaron muy bien celebrando nuestra eliminación... ¡Vamos Unicaja!
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
